Eres lo que escribes y eres cómo escribes
verbiclara 01-12-2009 GTM 1 @ 18:12 Tags: ortografía redacción vocabulario idioma+español escuela familia Picasso Quijote 
Don Quijote. Pablo Picasso
Existe gran preocupación por la proliferación las faltas de ortografía en los hispanoablantes, así como por la pésima redacción y el reducido vocabulario. Esta situación impide una correcta comunicación. Temas como internet, el subtitulaje de las películas y los trabajos que deben entregar los alumnos en las escuelas, son algunos de los cuestionamientos en cuanto a qué pasará con nuestra lengua española si no se frenan a tiempo tantos males. Les propongo este artículo de mi colega Mercedes Rodríguez García
ERES LO QUE ESCRIBES Y ERES CÓMO ESCRIBES
«La letra con sangre entra», me repetían de pequeña. Y no tanto por las letras, que las disfrutaba sin proliferación de faltas de ortografía, sino por los números en las dichosas tablas de multiplicar que me hacían repetir de memoria una y otra vez… ¡hasta que me las aprendí de atrás para adelante y de adelante para atrás!
Lo de la sangre, ¿vendría por el pellizco, el tirón de orejas o el coscorrón que jamás recibí ni de familiares ni de maestros?
De ese modo, lo que más funcionaba —en mi caso— eran las prohibiciones: no ver los «muñes» en la televisión, no salir el domingo, no dejarme montar bicicleta ni patines, esconderme ciertos juguetes y, en el peor de los casos, acostarme a dormir durante una semana a la seis de la tarde. Y de eso, ¡señores!, hace más de cuatro décadas.
Ya el refrán ¿pasó al olvido?, y desconozco si existe uno más contemporáneo y menos satánico. Sin embargo, de mi época al presente, se han quintuplicado las faltas de ortografía, la redacción es pésima y el vocabulario, reducidísimo.
Hace unos días entré a un foro sobre el tema en internet. Me limité a leer lo que decían los demás, desde Chile, Argentina, México, Perú, Bolivia y Nicaragua, hasta la gran España. El mal se ha tornado tan contagioso como la A H1N1. Todos trabajan buscando la vacuna, pero la cuestión demora.
Un padre anotaba las influencias nocivas del subtitulaje en las películas, plagados de faltas de ortografía y modismos de otras lenguas; otro, achacaba rotundamente la causa a la insuficiente preparación de los maestros y al poco espíritu de superación en los adultos. Un tercero, se autoflajelaba por lo pusilánimes que se han vuelto ante los hijos dominantes, egoístas, rebeldes y prepotentes: «Llegamos cansados del trabajo y se aprovechan de eso para escaparse al cine, a los clubes o a casa de los amigos».
¿Por qué escriben tan mal y con tan deficiente ortografía los usuarios del messenger, por ejemplo?, preguntaba la tutora de dos sobrinos. «En mi escuela —refería un joven— ya no aceptan trabajos manuscritos, ahora todo hay que escribirlo en la PC y para eso está el diccionario del word (…), lo del chat, es nuevo, y nuevo tiene que ser el lenguaje», y concluía con un prolongado jajajajaja.
«Eso es una burrada —replica un tío madrileño—. Si es para ahorrar tiempo, nada que ver escribir ‘balla’ por ‘vaya’ que es lo correcto, así que ese pretexto no me convence. ¿No será más bien ignorancia? Entiendo cuando escriben ‘q’ en vez de ‘que’, pero ya no poner acentos o ponerle ‘b’ cuando va ‘v’».
Una respetable profesora de mis años universitarios me dijo un día algo que grabé para siempre en la memoria biológica. (Entonces no existían las USB): «Eres lo que escribes y eres cómo escribes, pues escribir es en múltiples formas un desnudamiento frente a los demás».
Redactar con conciencia del idioma español —que es la plataforma que sostiene lo que somos—, constituye el instrumento que nos permite comunicarnos entre nosotros.
Claro, algunos argumentan que las lenguas se transforman y surgen nuevas palabras. Y no deja de asistirles la razón. Pero nunca «inventar» antes de conocerla a fondo y ponerla a prueba en toda la extensión de su vocabulario, de su sintaxis.
En Cuba, el fenómeno ha sido descubierto y buscamos métodos y alternativas para mejorar la ortografía y la redacción en los escolares, desde la enseñanza primaria hasta la superior. ¿Culpables? Todos: la sociedad, la escuela, la familia. ¿Por qué no retomar los concursos, competencias interescuelas en aras de un trofeo nacional, vincularlos a la comunidad y promoverlos por los medios de prensa?
Generalmente nuestro cerebro almacena algo así como 45 mil terabytes de información, lo que equivale a unas 146 mil Wikipedia juntas. Si llevamos una vida sana, a los 30 años tenemos un sexto del cerebro ocupado, lo cual nos indica que no poseemos tantas cosas en la cabeza como para no recordar como se escribe determinado vocablo.
El tratamiento de los conocimientos ortográficos debe comenzar desde las edades tempranas, de allí que el maestro primario se empeñe en que los alumnos fijen y apliquen la correcta escritura de las palabras. El trabajo ortográfico, en tal sentido, tiene un carácter preventivo, incidental y correctivo.
Puede que la letra con sangre entre, pero lo que sí está probado es que el único método eficaz de dominar la ortografía consiste en leer mucho y escribir mucho y con mucho cuidado. Internet no suple ni suplirá el libro tradicional. No todo lo nuevo es bueno, ni todo lo viejo despreciable. Saber combinar unos y otros métodos, de manera novedosa y atractiva, nos acercarán a la clave del éxito y revertirán la situación de emergencia.

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