El estridente silencio de Cintio Vitier
verbiclara 13-10-2009 GTM 1 @ 14:52 Tags: Cintio+Vitier Cayo+Hueso La+Habana Cuba Fina+García+MarruzEl periodista venezolano Ángel Méndez me ha enviado este trabajo sobre Cintio Vitier. Gracias, amigo.
Su partida es simple testimonio de la trascendencia del poeta ante el simbólico acto de la entrega.
Ángel Méndez

Recién me percato de la soledad. Trotando sobre las letras de Cintio en una
vida que pasa con lentitud. Recopilando sueños que huyen despavoridos, como
locos ante la aguja, como borrachos ante el fenobarbital. La cura es locura
digo dando tumbos
inmerso en una existencia que nos queda grande. Ahíto de resquemores,
repleto de esperanzas, preñado en demasía de cuadros desvencijados que se
rompen, como el alma de los poetas que escriben bellas canciones y plantean
amores a escondidas
Dicen que el amor pende de una lágrima. Dicen que la última lágrima jamás ha
sido vista, porque ella se pierde bajo la tierra y sirve para calmar la sed
de la nueva planta. Con Cintio Vitier se fueron los papagayos multicolores y
gigantescos, hechos de verada endeble como la propia vida, bañada de
fantasmas en el delirio que supo construir para otros. Son recuerdos que se
perdieron en otros recuerdos, con anhelos ahogados en el rio del alcohol.
Lágrimas de frustración congeladas al precipitarse en el negro charco de la
muerte
*Ahora vuelvo a sentir la Sal, / la que fue restregada en mis ojos*
Pareciera estarme convirtiendo en escribidor de obituarios. Ave de mal
agüero. Urraca negra adormecida con películas de Alfred Hitchcock. Solazarme
en medio de la pérdida, macabro oficio en ocasiones el de escribir. Cintio
Vitier, hermano mayor, se hundió en esa nada de la que siempre hablo y
habla, para bañarse de flores en la Cuba cálida que le vio crecer, isla
preñada de luz que nos ha permitido tanto versos. Tierra donde se anidan
pasiones e ilusiones. Aún lejana, a medio construir, joven cincuentenaria
*Lágrima y oleaje grueso en los baños Dubroc, /aferrado con dicha y con
miedo a la soga / de la que tú querías arrancarme*
Te han llamado los ángeles porque te necesitaban. Yo me aferro a tu cuello,
como a tu poesía, a la imagen del hermano muerto, ese que tan poco conocí
pero que presente estuvo. El que calzó mis botas y me cantó canciones recién
aprendidas… el que solicitó mi mano, la que no supe darla
*Mientras tú sacudiéndote chispas de tu pelo te lanzas / del musgoso
arrecife a la espuma revuelta, /sucia de ira, atrozmente salobre, / y me
ahogo / gritando de dicha y de miedo*
Te han llamado los ángeles porque te necesitaban. Cintio Vitier, más que
poeta amigo. Compañero invisible en esto de letras. Sirve tu palabra de
aliento en el hambre. Sirve tu verbo de consuelo en la soledad espaciada. Un
desierto, una imagen en tercera dimensión, holograma
de tu tiempo, agotado, agotado, como la esperanza…
*Ahora vuelo a aferrarme a la soga. / Sólo en la muerte seremos verdaderos
hermanos*
Ahora que te has ido sólo queda el verbo, el lugar donde antes te hallabas.
Cintio Vitier has muerto, consumido en la alegría, con su compañera amada.
Que renazca ahora la palabra. Celebrar su partida, cantar los versos del
alma; sirva una estrofa asida en el torbellino que gira en un poema robado,
tomado del aire como quien atrapa sueños de niños, de madre, hermanos y
hermana. ¡Qué solos se quedan los muertos!, dijo Becker al observar que todo
se encontraba medroso y triste, oscuro y yerto. Sólo nos queda celebrarte, a
través de tus escritos de más de medio siglo, rompe cabeza de ideas. Sólo
nos queda hilvanarlas.
*La palabra*
*Por entre la malla, el muro, el aire petrificado / de las palabras, /
asfixiándome, busco una palabra. *
*No la busco para inscribirla, / para pintarla en un vacío que la devore, /
para imprimirme / con ella en una foto de culpable, / para oponer la malla,
el muro, el aire petrificado / de las palabras.*
*No la busco para ornar el blanco / y traducir la nada.*
*No para violarla (según la moda) / y tirarla a los dientes de la nada.*
*La busco para ser como ella, / para respirar / como ella, / para salir al
campo y trabajar y combatir como ella, / para salir al campo y trabajar y
combatir como ella / y vivir juntos de su pan y de su vino: para siquiera un
instante, conocerla, y olvidarme de todas las palabras.*

Vea también:
La patria vestida de poesía. Entrevista a Cintio Vitier

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