Tus lindes: grietas que me develan. Coral Bracho
verbiclara 02-09-2009 GTM 1 @ 14:33 Tags: lindes grietas develan Coral Bracho poetisa mexicana Ciudad de México Premio Nacional Poesía Aguascalientes profesora Lengua Literatura Universidad Nacional Autónoma UNAM revista Mesa Llena
a long long time ago.
D.B.
(Como una esbelta ventana al mar; como el roce delicado,
Has pulsado
has templado mi carne
en tu diafanidad, mis sentidos (hombre de contornos
levísimos, de ojos suaves y limpios);
en la vasta desnudez que derrama,
que desgaja y ofrece;
insistente,
de tu voz.)
Las aguas: sendas que te reflejan (celaje inmerso),
tu afluencia, tus lindes:
grietas que me develan.
—Porque un barniz, una palabra espesa, vivos y muertos, Renazco, como un albino, a ese sol: Ven, acércate; ven a mirar sus manos, gotas recientes en este fango; ¿En quién revienta esta luz? —Has forjado, delineado mi cuerpo a tus emanaciones, Oye; siente en ese fallo luctuoso, en ese intento segado, Miro con ojos sin pigmento ese ruido ceroso (En mi cuerpo tu piel yergue una selva dúctil que fecunda Coral Bracho, poetisa mexicana que nació en 1951 en Ciudad de México. Obtuvo en 1981 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, con el libro El Ser que va a morir. Ha publicado también Peces de piel fugaz, Tierra de entraña ardiente, Jardín del Mar. Han sido editadas dos recopilaciones de sus poemas: Bajo el destello líquido y Huellas de luz. Profesora de Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Participó en la elaboración de un diccionario del español hablado en su país; integró el consejo de redacción de la revista La Mesa Llena.
una acritud fungosa, de cordajes,
de limo, de carroña frutal, una baba lechosa nos recorre,
nos pliega; ¿alguien;
alguien hablaba aquí?
distancia doloroso a lo neutro que me mira, que miro.
ven a rodearme.
(Sabor nocturno, fulgor de tierras erguidas, de pasajes
sedosos, arborescentes, semiocultos
el mar:
sobre esta playa, entre rumores dispersos y vítreos.) Has deslumbrado,
reblandecido
a sus trazos escuetos. Has colmado
de raíces, de espacios;
has ahondado, desollado, vuelto vulnerables (porque tus yemas tensan
y desprenden,
porque tu luz arranca —gubia suavísima— con su lengua,
su roce,
mis membranas —en tus aguas; ceiba luminosa de espesuras
abiertas,
de parajes fluctuantes, excedidos; tu relente) mis miembros.
delicuescente
¿A quién unge, a quién refracta, a quién desdobla? en su
miasma
que me es ajeno.
sus bordes;
una pregunta, viña que se interna, que envuelve los pasillos
rastreados.
—De sus ramas, de sus cimas: la afluencia incontenible.
Un cristal que penetra, resinoso, candente, en las vastas
pupilas ocres
del deseo, las transparenta; un lenguaje minucioso.)
Me has preñado, has urdido entre mi piel;
¿y quién se desplaza aquí?
¿quién desliza por sus dedos?
Bajo esa noche: ¿quién musita entre las tumbas, las zanjas?
Su flama, siempre multiplicada, siempre henchida y secreta,
tus lindes;
Has ahondado, has vertido, me has abierto hasta exhumar;
¿Y quién,
quién lo amortaja aquí? ¿Quién lo estrecha, quién lo besa?
¿Quién lo habita?

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