Dos aniversarios en uno: Nacimiento de Abel y madre por primera vez
verbiclara 16-01-2009 GTM 1 @ 17:53 Tags: Madres niños canastilla sexo hermanito Matanzas Casa Cultura Juan Marinello Santa Clara Ingeniería Industrial
Cuando nos enfrentamos a la certeza de que seremos madres, nos embarga una felicidad inmensa, pero también, nos asaltan dudas y temores. No es una tarea nada fácil la de ser madre, y más cuando se es única hija, sin niños pequeños cercanos en la familia, como fue mi caso. Nada diestra en manejarlos. Ni el pomo sabía coger bien, pero siempre hay ayuda de los mayores...
Además, en aquellos tiempos, década de los 70, no se hacían ultrasonidos ni otras pruebas, como ahora; quizás a las que tenían alto riesgo obstétrico sí se los hicieran, pero al resto no. No se sabía, hasta cuando nacía, si el bebé estaba sano, el sexo… El sexo era lo de menos, con la canastilla de color blanco o amarillo se resolvía ese problema. La salud era lo fundamental. Así que me pasé 9 meses en una constante zozobra. Y al fin, el 17 de enero de 1975 nació mi primer hijo: Abel. Tuvo dificultades por la demora en el parto, no lloró, se puso cianótico…, una angustia terrible, tan grave en aquella incubadora, pero fue muy bien atendido y terminó la zozobra, y salió del hospital materno perfectamente.
Ese fue un momento inolvidable, olvidando los dolores y otros pesares. Al tener esa criaturita entre los brazos pensaba si era posible que fuera ya madre. Tenía 21 años, creía que era vieja ya, ahora me doy cuenta de lo jovencita que era para comenzar.

A los 14 meses estuvo grave, hospitalizado, con una sepsis que le inflamó la laringe, la tráquea, los bronquios, fiebre de más de 40 grados, que le costó una punción lumbar, justo el día que yo cumplía 22 años. Una tos perruna que se oía en los bajos del hospital. Sueros, inyecciones, análisis, vaporizaciones dentro de la cuna con una sábana alrededor para que no se escapara el vapor. Fueron tantos días de incertidumbre, miedo, angustia, que no quiero recordar. Lo que pasó el pobrecito fue un horror. Bajó tanto de peso que la ropa le bailaba. Pero poco a poco se fue recuperando y nunca más se repitió aquella agonía con esas dimensiones, porque la laringitis le repitió, pero las vaporizaciones eran el remedio. Todavía él recuerda el ritual de la vaporización, todos lo recordamos. Pero más yo, que era la única que se las daba, porque los demás de la familia desaparecían en ese momento…
Cuando nació, en la casa de mis suegros: abuela Calla y Papa Juan, como les decían ellos, vivían también su Fedora y su hijo Manolito, primo de Abel, era tremendo, y niño al fin pensó que le quitarían la silla, pero lo quería, y lo quiere, muchísimo. Por parte de padre mis hijos tienen cuatro primos más: Félix, Adrián, Alexéi y Eric, y uno por mi parte: Ubaldo, en Cienfuegos, pero no tengo fotos de él con ellos. Todos se quieren mucho. Y qué decir del cariño que les tienen sus tías: Fedora, Gisela, Alba, Virginia y Cary.

Con Manolito.
Aun cuando quería tener un hermanito, y lo tuvo, no le hacía mucha gracia al principio, solo tenía dos años y medio cuando nació Abdel, y a veces trataba de romperle las marugas o cualquier juguetito que estuviera en la cuna. Bueno, a la verdad que a veces se ponían imposibles y había que separarlos, porque discutían por la bobería más mínima, creo que vinieron a conversar en paz cuando ya estaban en la secundaria básica. Recuerdo que cuando me divorcié y regresé a la casa madre, allí además de mi mamá vivían mi padrastro Gustavo y abuela Sara, que eran bien mayores, y por supuesto que se arrebataban cuando ellos se peleaban, y entonces cualquiera de los dos decía: "¡Sepárenlos!" Y uno iba para la sala y el otro para el último cuarto; la casa es muy grande. Pero se quieren y se ayudan mucho.
Y sé que se extrañan, porque Abel se enamoró de una matancera, Yoli, y se fue a vivir a la Atenas de Cuba, pero emocionalmente sigue aquí también.

Ahora es padre de un niño maravilloso que se llama Andy y tiene a todos patas arriba. Y ya sabe lo que significa un hijo, solo hay que ver esta expresión de alegría:

Y esta otra:
Si antes tenía a un dúo masculino, ahora tengo tremendo trío:
Y si no tenía hijas, ahora tengo dos:
De tal palo, tal astilla:

Pero de esa criaturita que es mi primer nieto y se llama Andy hablaré otro día, muy pronto. Abelito es un amor, y aunque a veces tenemos nuestras discrepancias, sabemos que nos amamos mucho; hemos reído en las buenas juntos, y hemos llorado en las malas juntos también.
Desde pequeño fue muy inteligente, le encantaba pintar, obediente, cariñoso. Y audaz, nunca montó un velocípedo, se inició bien chiquitico en una bicicletica en una calle de tierra con elevaciones por doquier que me ponían muy nerviosa, pero nada, aprendió enseguida. Lástima que esté algo deteriorada, detrás lleva a un amiguito.


Como nunca le dieron capacidad en un círculo infantil, Mami me lo cuidaba para que pudiera trabajar. Adoraba a mi mamá, y la adora, pero cuando empezaba a caer la tarde o se enfermaba, llamaba a Mamita. Una vez tuve que dejarlo porque llovía a cántaros, pues tardísimo en la noche, cuando escampó, mi mamá y mi padrastro lo tuvieron que llevar para la casa porque no dejaba de llorar. Llegó dormido… Se durmió en la guagua, sabía que iba camino adonde estaba Mamita.

Mi padrastro, Gustavo, los quería como si fueran nietos de su misma sangre.
Aunque tuvo maestras muy buenas, no puedo negar que fue un alumno sobresaliente. Una me decía que se sentaba de lado, para conversar con el de atrás, con una pierna para afuera para al menor desliz pararse, pero cuando le preguntaba que estaba diciendo en la clase, le respondía al instante y sin equivocarse. Los maestros dicen que no olvidan a los alumnos muy buenos ni a los muy malos; por suerte él cae en los primeros.

Aquí está con su maestra del primer ciclo, de primero a cuarto grados, y sus compañeritos del aula cuando se graduaron (tercero de izquierda a derecha en la segunda fila arrodillado). Marialina León Villa era una persona y una profesional maravillosa; falleció el año pasado.
Es muy curioso en todo lo que hace, dibuja de maravilla. Estuvo en el taller de creación "Carlos Enríquez", de la casa de cultura Juan Marinello, aquí en Santa Clara, y ganó en concursos y expuso sus pinturas; estudió dos años en el Instituto de Diseño Industrial en La Habana. En concursos de logotipos y carteles por fechas históricas también obtuvo premios. En cuanto a diseño y dibujo es un artista, hasta diseñó y armó su propia bicicleta, lástima que se la robaran, porque le quedó muy original. Al final, se graduó de Ingeniería Industrial.

Recorte del periódico Vanguardia, de 29 de marzo de 1983, donde se anunciaba una exposición colectiva en la que Abelito expondría sus pinturas
También le gustaba el deporte, cuando estudiaba en el Instituto Vocacional de Ciencias Exactas Ernesto Guevara, y después en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, estaba en el equipo de balonmano.
Hablar de sus 34 años de vida es imposible, no alcanzaría este blog completo para contarla, imagínense todo lo bueno que se pueda decir de un hijo maravilloso.
Abel con Abdel, su papá Angel y Alegna, su hermana por parte de padre.
Mi niño (por que nunca dejamos de verlos de esa manera), todos los que te queremos te deseamos un cumpleaños muy feliz, y que todos los días de tu vida sean de pláceme:
¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES!

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...una orgullosa madre de un buen hijo.
Amparo! chica...que lindo Andy, tu nieto.
Soy de los que siempre dice que hay que dar gracias al Creador por el hecho de tenerlos sanos.
Un felíz cumpleaños a tu hijo y felicidades a ti por tan bella familia!
Pero ya son tantos??????????? Waoooo ! ! !, que viejas nos estamos poniendo.
Todavia me parece que lo escucho con su :" mamita !, mamita !!!!!"
Felicidades Abelito, siempre fuiste un nino precioso,. ..y que decir de tu pequeno Andy.
Felicidades nuevamente por ser hoy un hombre de bien y mis carinos a toda la familia.
AMPI... increible el parecido ente Andy y Abel... cualquiera diría que son padre e hijo ;-)
Me parece que yo fui el fotógrafo de la última foto del relato
Rosalía de Castro, lo más grande que ha dado Galicia --al modo de ver de mucha gente (yo entre éllos)--, escribió:
" Miña nai,
miña naiciña;
como miña nai,
ningunha,
que me quentou a cariña,
co calorciño da súa"
(Mi madre, mi madrecita; como mi madre ninguna, que me calentó la carita con el calorcito de la suya).
Enhorabuena, "pilonga", de tu incondicional amigo gallego y de mi esposa habanera, que te queremos de verdad. Eugenio.
A Abel, el cual no conozco, pero sé que mora en la Venecia cubana, mi felicitación sincera, a la vez que le recuerdo que tiene una madre excepcional...!. Tu amigo, Eugenio Lueiro, de Galicia.
Querida Amparo:
Afectuoso saludo. Muy bella e ilustrativa esta historia familiar. Felicitaciones para todos y mucho bienestar. "17 de enero de 1975" significativa fecha. Conratulaciones para el cumpleañero y para la Madre.
Abrazo, Gabriel (Cali, Colombia) http://ntcblog.blogspot.com/
querida Amparo, he muerto de AMOR al ver a tu familia, leer tus hermosas palabras tan bien escritas y compartirlo con el mundo!!!
Tu hijo es bellísimo!!! Tú mundo está muy bien configurado, tu maternidad ha sido halagada por vos, y la VIDA ha sido espejada por el brillo de cada uno de ustedes! Yo también tengo 2 nuevas hijas que son aún novias, se agranda favorablemente la familia y con el tiempo seremos más ;)
Gracias por compartir tu historia de Amor.
Besotes de Sol
Su
que familia tan bella ,es tan importante esa union que tanto nos engrandese espiritualmente ,me vi reflejado en tu historia con tu niño ,y las vaporizaciones,todo lo que se haga por nuestros hijos es muy poco hay que entregarlo todo , en esas fotos esta el reflejo y el resultado de la educacion y el amor que le damos a nuestros hijos ,un abrazo desde ciego de avila un quemadense que no olvida su terruño.