Reflexiones del compañero Fidel: La verdad en batalla y el libro de Martín Blandino (I, II y III Partes)
verbiclara 15-10-2008 GTM 1 @ 21:33 Tags: Reflexiones Fidel Martín Blandino Cangamba Kangamba apartheid
Reflexiones del compañero Fidel: La verdad en batalla y el libro de Martín Blandino (I Parte)
Toda la prensa internacional habla del huracán económico que azota al mundo. Muchos lo presentan como un fenómeno nuevo. Para nosotros no es nuevo, estaba previsto. Prefiero abordar hoy otro tema actual de gran interés también para nuestro pueblo.
Cuando escribí la reflexión sobre Cangamba, no conocía el magnífico libro del periodista e investigador cuyos apellidos consigno en el título de esta que ahora publico; había visto únicamente el filme Kangamba, que tan emotivos recuerdos removió en mí. Una y otra vez rememoraba la frase: ¡Los que cayeron en Cangamba no murieron en vano!
Era el mismo propósito que inspiraba mi mensaje, el 12 de agosto de 1983, al Jefe de la Misión Militar cubana en Angola.
Al amanecer, el enemigo se había retirado del campo de batalla, donde el número de sus efectivos ascendía a más de 3 mil hombres armados y asesorados por los racistas sudafricanos, que desde el 2 de agosto venían atacando día y noche las trincheras, ocupadas por alrededor de 600 angolanos de la 32 brigada FAPLA y 84 internacionalistas cubanos, más un refuerzo de 102 hombres enviados desde la región militar de Luena. Luchaban allí sin descanso angolanos y cubanos privados de agua y alimentos, habiendo sufrido 78 bajas mortales y 204 heridos, de ellos 18 muertos y 27 heridos eran cubanos. Al iniciar la retirada, los atacantes perdieron casi todas sus armas y municiones y sufrieron grandes bajas. Las dos mejores brigadas de la UNITA fueron puestas fuera de combate.
El libro de Jorge Martín Blandino se publicó el año 2007, cuando por razones de salud yo no estaba ya en la primera línea. Fue fruto de una larga investigación y de conversaciones con muchos de los que fueron protagonistas de los hechos, así como de la consulta de 34 libros que abordan el tema, algunos de ellos escritos por "oficiales sudafricanos de la época del apartheid" o personas que, engañadas, fueron colaboradoras de la UNITA.
En uno de los más interesantes capítulos se afirma:
"Esa noche, cuando el reloj marca las 14:00 horas en La Habana y las 19:00 en Luanda, se conversa una vez más con la Misión Militar de Cuba en Angola. Concluido el intercambio por vía telefónica, de inmediato se envía el cable que da forma legal a las indicaciones impartidas, las cuales reafirman la decisión tomada anteriormente: evacuar de manera urgente a todos los cubanos de Cangamba; tratar de convencer a los angolanos de que hicieran lo mismo; mantener la exploración en los accesos al poblado y prestar atención a los movimientos de tropas del enemigo en la provincia de Moxico.
"... En Luanda, a las 9:00 horas, se presentan a una reunión con el presidente José Eduardo dos Santos el embajador cubano Puente Ferro y el jefe del Estado Mayor de la Misión Militar cubana en Angola, coronel Amels Escalante. Para sorpresa de los dos cubanos, allí está también el jefe de la Misión Militar soviética, general Konstantín. Inmediatamente después llegan el Ministro de Defensa de Angola y el coronel N’Dalu, jefe del Estado Mayor General de las FAPLA.
"Primero entra al despacho presidencial el embajador, y hace entrega oficial del mensaje enviado a Dos Santos por el Comandante en Jefe. Posteriormente, pasa el coronel Escalante y explica en detalles la apreciación realizada por la máxima dirección cubana respecto a la situación actual en el plano militar, que fundamenta la decisión de evacuar a los internacionalistas de Cangamba, la propuesta de hacer lo mismo de inmediato con los combatientes de las FAPLA y detener la operación en marcha en la provincia de Moxico.
"El Presidente expresa su acuerdo con Fidel, e indica que hagan pasar al general Konstantín. El jefe de la Misión Militar soviética solicita la palabra y emite una opinión que causa sorpresa y también disgusto entre los cubanos. Plantea que, como política, a lo mejor podría aceptar la idea, pero como militar no está de acuerdo con detener la operación, pues a su juicio están creadas las condiciones para explotar el éxito, por ejemplo, con la introducción en combate de más fuerzas, incluida la brigada de desembarco y asalto que acaba de llegar de Cuba."
"El coronel Amels Escalante le recuerda las muchas dificultades surgidas con los suministros durante los difíciles días del ataque enemigo a la aldea. El militar soviético apela al reciente arribo de un avión IL 76, cargado de cohetes C 5, a lo que el cubano contesta recordándole que antes hubo que traerlos desde Cuba, pues en el momento necesario no se contó con ellos. Ante el cariz que toma la reunión, Dos Santos opta por darla por terminada y postergar la toma de una decisión definitiva.
"Pocas horas después, al mediodía, el general Konstantín se presenta en la jefatura de la Misión Militar cubana. Pide disculpas por la forma en que había expresado sus criterios en la reunión con el Presidente y reconoce que antes de emitir una opinión como esa, debió estudiar profundamente la situación creada."
La explicación del historiador es clarísima. La embarazosa situación se había creado y era realmente seria por sus implicaciones en cualquier sentido. Todo estaba en riesgo, y se hizo necesaria una fuerte dosis de firmeza y sangre fría por parte del mando cubano.
En el propio libro, tomando distintos momentos del mismo, se va explicando la esencia:
"Coronel N’Dalu:
"No hay unidad de pensamiento y cuando existe ese problema unos tienen una idea y otros... Se da gran importancia a hablar de ‘soberanía’, pero es difícil tener tanto territorio, no tenemos tropas suficientes. No es solamente Cangamba, hay muchas posiciones que en realidad se está allí para decir que estamos, pero estratégicamente no tienen importancia. Podemos esperar para más tarde hacer otras ofensivas. Discutimos entre nosotros en el Estado Mayor, con el Ministro de Defensa, y no hay unidad de criterios. Por eso, en determinado momento algunas decisiones demoran porque hay que convencer a las personas, ya que si una unidad se retira y acontece algo, los otros dicen: ‘Ocurrió por culpa de los que pidieron la retirada’; si se queda y pasa algo: ‘los culpables son los que dijeron que las tropas se mantuvieran’. Realmente nosotros debemos defender las áreas más pobladas, de mayor interés económico y social, y dejar para más tarde los territorios que, estando allí la UNITA o nosotros, la balanza no cambia. Ellos dicen que controlan, pero en realidad no están allí, lo que sí saben que nosotros no estamos tampoco."
El autor reseña los documentos oficiales del MINFAR:
"El Comandante en Jefe, después de meditar un breve tiempo, indica transmitir al jefe de la Misión Militar cubana los siguientes argumentos. Se pregunta qué sentido tiene ahora permanecer en Cangamba. Ha quedado demostrado que la cifra de helicópteros y aviones de combate y transporte existentes en Angola, al igual que los aseguramientos disponibles para estos, resultan insuficientes para garantizar el apoyo a una operación de gran envergadura a la enorme distancia de las bases aéreas a que se encuentra la pequeña aldea. Más complejo aún resulta, como se ha visto en la práctica, garantizar el avance por tierra de tropas de refuerzo, también ubicadas a cientos de kilómetros que hay que recorrer por caminos intransitables e infestados de enemigos. Si extraordinariamente difícil ha sido desplazar los destacamentos blindados en la temporada de seca, no puede ni soñarse con un movimiento de tal magnitud en la época de lluvias que ya se aproxima.
"Se ha obtenido un gran éxito, y no sería racional aspirar a más en este momento... Medita sobre los días amargos pasados durante el cerco y peligro de aniquilamiento del pequeño grupo de internacionalistas, y alerta sobre la necesidad de ser realistas y no dejarse arrastrar por la euforia que siempre acompaña al triunfo: ‘No podemos dejar que la victoria se convierta en un revés’.
"El jefe de la Misión Militar cubana muestra su acuerdo, y se decide la rápida evacuación de los internacionalistas cubanos destacados en Cangamba. Inmediatamente, el Comandante en Jefe redacta un mensaje personal dirigido al presidente de Angola, José Eduardo dos Santos" (el impugnado por el general Konstantín), "en el que, a partir de los mismos razonamientos compartidos con el general de división Cintra Frías, le plantea la necesidad de que las FAPLA también evacuen las aldeas de Cangamba y Tempué, a la vez, lo perentorio que resulta fortalecer la defensa de Luena, Lucusse y Kuito Bie. Ante la realidad existente, le comunica la decisión de retirar a todos los cubanos de Cangamba en un breve plazo. También le sugiere posponer hasta la próxima temporada seca cualquier acción ofensiva en la región de Moxico, y concentrar por el momento los esfuerzos en la lucha contra el enemigo en el inmenso territorio que separa a la ciudad de Luanda de la línea que defienden las tropas internacionalistas cubanas en el sur del país, zona que la UNITA considera su segundo frente estratégico.
"A la vez, el coronel Amels Escalante comunica al jefe del Estado Mayor General de las FAPLA y al jefe de la Misión Militar soviética en Angola, la decisión del Comandante en Jefe de detener la operación que desarrollan las tropas internacionalistas cubanas, ante las dificultades con el desplazamiento de las columnas, los problemas de aseguramiento, sobre todo para la aviación, y la proximidad de la temporada de lluvias. Poco después el embajador Puente Ferro y el coronel Escalante se reúnen con el Ministro de Defensa para transmitirle la misma información."
El coronel Amels Escalante tenía esperanza de que el coronel N’Dalu, jefe del Estado Mayor de las FAPLA, comprendiera la necesidad de retirarse de Cangamba.
El general de ejército angolano Kundi Payhama, combatiente angolano de excepcionales méritos, le contó al autor: "Había hermandad, había fraternidad, y todo lo que se hacía aquí, se hacía con un sentido diferente. La amistad, el cariño, el sacrificio, la entrega de los compañeros cubanos al dejar aquí su sudor, su sangre, no tiene precio. Que se diga que somos hermanos de facto y eternamente. No hay nada, nada en este mundo que justifique que algo se meta en medio de la amistad entre Angola y Cuba."
Prosigue en el Granma del lunes.

Fidel Castro Ruz
Octubre 9 de 2008
5 y 46 p.m.
Reflexiones del compañero Fidel: La verdad en batalla y el libro de Martín Blandino (II Parte)
La intensidad de las acciones del reducido grupo de pilotos de los MiG-21 la expresa así el autor:
"Por mucha discreción que se exija a quienes integran los Estados Mayores y las dotaciones de los puestos de mando, siempre se filtra algo de una acción de guerra que ya dura más de ocho días y ha mantenido en máxima tensión a cientos de hombres y mujeres a ambos lados del océano.
"Cómo ocultar, por ejemplo, el ruido atronador de 239 despegues de aviones de combate a reacción e igual cifra de aterrizajes —más de 50 diarios—, aunque tan alta cifra de misiones haya sido cumplida por solo nueve pilotos, que han permanecido en el aire un promedio de dos horas y media cada uno de los días de combate, incluido uno que ha cumplido casi cuatro misiones diariamente, lo que significa haber volado durante 3 horas y 45 minutos en una tras otra de esas tensas jornadas."
"Qué método puede garantizar que permanezca oculto el desplazamiento de los miles de hombres que integran las columnas blindadas de refuerzo. Cómo lograr que resulte invisible la marcha de los alrededor de 200 carros que componen cada una de ellas, incluidos tanques, artillería y transportadores blindados, a lo largo de cientos de kilómetros hacia Munhango, Tempué, Luena y otros lugares, desde Huambo, Menongue y otros puntos de la extensa geografía angolana."
La columna blindada de Huambo, que se dirigía a Cangamba, y recibió posteriormente, al cesar el cerco, instrucciones de girar hacia la izquierda en dirección a Luena, informa por radio al mando "que están sin combustible". Como el libro revela, "se le indica a esta y a la de Menongue que no se muevan del lugar donde se encuentran y tomen las medidas de seguridad hasta que sean reabastecidas. Se adopta la decisión de que los helicópteros les lleven ese importante suministro. Como siempre, se dificulta mucho localizar la columna. Las naves llevan un buen rato volando sin encontrar el menor vestigio. Por fin se ubica el lugar por medio de unas sábanas extendidas sobre los árboles."
El coronel Calvo comunica: "Salen 6 helicópteros de Luena hacia Munhango, unos 25 kilómetros al sur de Luena, a llevar 42 bidones de gasolina, más o menos unos 10 mil litros, para la columna de Sotomayor. En el aterrizaje, se rompen las palas del H-08. También posteriormente parten hacia la región de Tempué a localizar la columna de Suárez, llevarle documentos y sacar a tres heridos que tienen."
La columna blindada de Suárez, que había partido de Menongue hacia Cangamba, se encontraba a gran distancia de Luena, de donde salen los helicópteros que llevaban el combustible. Es un viaje largo, dada la extensión de Angola, cuya superficie compacta abarca aproximadamente casi once veces la de Cuba. Era el territorio donde el asesor soviético, aconsejaba lanzar una ofensiva con la brigada de asalto cubana, dando lugar a la contradicción surgida.
"Minutos después de la medianoche, cuando ya es sábado 13 de agosto en Luanda, se comunica a Cuba el cabal cumplimiento de la orden de evacuar hasta el último internacionalista cubano de Cangamba. El alto mando de las FAR ratifica la decisión de que la columna de Huambo continúe su marcha hacia Luena, y que la de Menongue regrese a esa ciudad" (importante baluarte del Frente Sur).
"Coronel Calvo:
"También es mi cumpleaños y recibo temprano un beso que me envía mi familia —por telepatía—. En horas de la tarde, me regalan una botella de vino y otra de ron, festejamos el cumpleaños del Comandante (era el mismo día) y de paso el mío también".
El autor continúa explicando:
"Pero para los pilotos y los integrantes de las columnas blindadas, aún están lejos de concluir las acciones. Dos helicópteros despegan cargados con 14 bidones de gasolina, unos 2 800 litros, destinados a la columna de Menongue, que ya inició la marcha de regreso a esa ciudad. Una vez cumplido ese primer vuelo, ponen rumbo hacia el aeropuerto de Menongue para desde allí continuar abasteciendo de combustible. También otros cuatro Mi-8 despegan de Luena con rumbo a Munhango, cargados con otros 5 600 litros de gasolina. Su misión es reabastecer a la columna de Huambo, que ahora se dirige a reforzar a las tropas que defienden la ciudad de Luena.
"Sobran razones para todas estas medidas, pues la inquietud sigue presente en el mando cubano. Las autoridades angolanas, al parecer, han decidido, al menos por ahora, no evacuar a sus tropas de Cangamba, y el riesgo de que el enemigo ataque nuevamente sigue presente, tanto a la aldea como a las columnas que aún se desplazan por peligrosos itinerarios."
En la descripción detallada de los sucesos de Cangamba, partiendo de los testimonios y documentos, bajo el epígrafe "La apreciación se confirma", el autor nos lleva a las horas más tensas de aquellos días:
"Aún falta para la salida del sol en Angola. Es domingo 14 de agosto. En Luanda el reloj marca las 04:45 horas, y los combatientes de guardia en el Centro de Comunicaciones de la jefatura de la Misión Militar cubana permanecen sumidos en el sopor que acompaña el amanecer de quienes han pasado la noche en vela. La entrada de un mensaje procedente de La Habana, donde todavía son las 23:45 horas del día anterior, disipa rápidamente la modorra de los ocupantes del local atestado de medios técnicos.
"Paulatinamente, el texto cifrado va haciéndose inteligible. Su contenido está dirigido al general de división Leopoldo Cintra Frías y contiene precisas instrucciones del Comandante en Jefe: ‘Estar preparados para brindar apoyo aéreo a las FAPLA en Cangamba’. Si los angolanos deciden por fin retirarse, ayudarlos con los helicópteros. Fidel alerta que el enemigo sufrió grandes pérdidas, pero no hay que confiarse: ‘Hemos cumplido nuestro deber y actuado y aconsejado lo correcto’."
Al amanecer de ese domingo, 8 aviones de bombardeo sudafricanos hicieron caer sus mortíferas cargas sobre las posiciones que habían estado ocupando las fuerzas angolanas y cubanas en Cangamba. De nuevo se producía la intervención directa del régimen del apartheid en Angola. Los yanquis y sus aliados sudafricanos no se resignaban a la desastrosa derrota. Los MiG 21 y los radares más cercanos estaban a 400 kilómetros.
"Coronel N’gongo (Jefe Adjunto del Estado Mayor de las FAPLA):
"Una vez derrotados los fantoches, los sudafricanos se ven obligados a intervenir directamente en el combate. Es así como las fuerzas racistas sudafricanas, con cuatro aviones tipo Canberra y cuatro aviones tipo Impala MK-2 destruyen completamente la población de Cangamba."
"Teniente coronel Henry:
"nosotros ganamos la batalla en Cangamba, los pilotos teníamos previsto incluso hacer un desfile aéreo con todos los hierros, pasar con los aviones por allí, y Fidel dice: ‘no quiero a nadie allí, ni cubanos ni FAPLA’. Tengo que reconocer que cumplimos por disciplina, por confianza en el Comandante en Jefe, pero realmente en ese momento no entendíamos"
"Coronel Escalante:
"es verdad que el Comandante en Jefe, o es mago o tiene una bola de cristal. Manda a evacuar Cangamba urgente y poco después una escuadrilla de Impalas y otra de Canberras ¡le han metido una clase de bombardeo a aquello! Él prevé que los sudafricanos, precisamente teniendo en cuenta la derrota que ha sufrido la UNITA, van a bombardear allí. Nosotros en la Misión decimos: ¡Coño, la verdad es que el Comandante en Jefe ha tomado una clase de decisión!"
"General de división Leopoldo Cintra Frías:
"A veces uno piensa que el Jefe es adivino. Si llegan a estar los cubanos allí, nos hubiéramos enfrascado otra vez en un combate aún más prolongado y en peores condiciones para nosotros, porque el abastecimiento se hubiera hecho todavía más difícil."
Estas opiniones eran emitidas en un momento en que las tensiones se relajaban, tras los días inciertos y dramáticos de la batalla, pero ninguno de aquellos jefes dejó de cumplir con absoluta disciplina, eficiencia y seriedad, las instrucciones recibidas. Es totalmente cierto que en los momentos difíciles, si no hay confianza en los que dirigen, nada marcha.
Amels Escalante, que es también investigador sagaz y profundo, 20 años más tarde, describió con absoluto rigor la batalla del Jigüe, donde 45 años antes, en el mes de julio de 1958, alrededor de 120 hombres, casi todos reclutas de la escuela de Minas del Frío bajo el mando de diez o doce jefes veteranos de nuestra guerra en la Sierra Maestra, combatiendo durante diez días ocasionaron al ejército enemigo y sus refuerzos tres bajas por cada combatiente que participó en la acción y ocuparon cientos de armas. Amels había logrado, con el mismo método de Jorge Martín Blandino, más detalles que yo del desarrollo de aquella batalla.
En su libro Cangamba, Martín Blandino ilustra con detalles:
"Entre el 18 y el 23 de agosto de 1983, tan solo unos días después de la evacuación de los asesores cubanos de Cangamba, parten hacia Angola desde los puertos de Santiago de Cuba, Matanzas y Mariel, los buques Donato Mármol, Ignacio Agramonte y Pepito Tey. Se repite así, en otras circunstancias, la proeza de 1975. En las bodegas de estas naves mercantes, ocultos a los medios de inteligencia del enemigo, viajan hacia el país africano tres batallones de tanques y uno de infantería motorizada. A ese primer paso le siguen pronto muchos otros en el plano militar, político y diplomático, hasta situar a las FAPLA y al contingente internacionalista cubano en condiciones de derrotar la nueva escalada del agresor extranjero y sus aliados del patio.
"Todo ello ocurre, además, en momentos en que Cuba enfrenta la posibilidad de una agresión militar directa en gran escala por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos, cuando el país está inmerso en el gigantesco esfuerzo que significa instrumentar la concepción de la guerra de todo el pueblo, ante las constantes amenazas de la administración norteamericana de Ronald Reagan¼ "
¿Cómo se precipitaron los acontecimientos que expone el investigador?
Desde Cuba vimos bastante rápidamente por elemental lógica las intenciones del enemigo, a medida que se desarrollaban los combates, e íbamos adoptando las medidas pertinentes de respuesta. La primera de todas, cuando llegaron noticias del cerco a la 32 brigada y sus asesores, fue decidir el rápido regreso a Angola del Jefe de la Misión Militar, general de división Leopoldo Cintra Frías, veterano de la Sierra Maestra, consagrado simpatizante de las FAPLA, que había viajado a Cuba en ese momento. "Hay que rescatar a toda costa aquellas fuerzas", fue la orden que recibió.
La Brigada de Desembarco y Asalto (así se llamaba entonces) fue enviada por aire al país sistemáticamente agredido por Sudáfrica.
Ya expresé que durante años habíamos estado sufriendo las consecuencias de la impunidad que gozaba el régimen fascista del apartheid, que había sido derrotado en su agresión a la República Popular de Angola. Expliqué igualmente a la Dirección soviética las razones y los puntos de vista sostenidos por Cuba.
Continúa mañana martes.

Fidel Castro Ruz
Octubre 9 de 2008
5 y 46 p.m.
Reflexiones del compañero Fidel: La verdad en batalla y el libro de Martín Blandino (III Parte y final)
A medida que se desarrollaban los dramáticos combates en Cangamba observamos que las intenciones enemigas iban mucho más allá de una acción aislada. En primer lugar, había que salvar a los internacionalistas cubanos y a los hombres de la 32ª brigada de las FAPLA.
En carta de mi puño y letra enviada a los sitiados el 7 de agosto, les prometimos que los rescataríamos costara lo que costara.
La brigada de desembarco y asalto fue enviada por aire desde Cuba. Los medios disponibles se emplearían todos, de ser imprescindible, por ello los exhortábamos a resistir, como lo hicieron. Cumplida la misión de aplastar las fuerzas atacantes, debían adoptarse de inmediato las medidas para deshacer los planes estratégicos del enemigo.
Blandino, en sus investigaciones históricas, va reconstruyendo las intenciones del enemigo con las pruebas y testimonios que fue recopilando:
"No sólo Cangamba está bajo fuego del enemigo. Simultáneamente este ataca con artillería y morteros a Munhango, Calapo, Tempué y Luena, poblaciones todas ubicadas al norte de la aldea, Cangumbe. Sólo logra tomar Cangumbe, en el resto de los lugares es rechazado. El objetivo estratégico del agresor es aislar la provincia de Moxico, impedir la llegada de refuerzos, para posteriormente apoderarse de Luena, ciudad que pretende proclamar capital de una llamada ‘república negra’ escindida de Angola, en busca de reconocimiento internacional. Pero en lo inmediato su propósito es apoderarse de Cangamba y capturar o matar a los asesores cubanos que allí se encuentran. Apuesta al impacto político, moral y psicológico de un golpe como ese."
"General de División Leopoldo Cintra Frías:
"El plan de ellos es tomar aquello, hacer prisioneros a los ochenta y dos cubanos que hay allí y llevárselos para hacer el intento de obligar a Cuba a negociar directamente con la UNITA, sin la participación del gobierno angolano."
"General N’Dalu:
"La UNITA, como sabe que hay cubanos allí, pone una gran fuerza, muchos hombres, para ver si puede capturarlos y presentarlos a la prensa internacional, por eso incrementan mucho el esfuerzo. Nosotros estamos muy preocupados por eso, sería muy malo para todo, para la lucha que estamos llevando a cabo, que hubiera prisioneros cubanos presentados, y en segundo lugar también se encuentra la gente nuestra allí sufriendo."
"El coronel Wambu (fue Jefe de Inteligencia en la operación de Cangamba de las FALA, Fuerzas Armadas para la Liberación de Angola de UNITA; su testimonio tiene un gran valor):
"La participación de la aviación sudafricana está prevista, sobre todo, por la presencia cubana. Puede considerarse como la primera confrontación entre las fuerzas coaligadas sudafricanas y de la UNITA, y las fuerzas del Estado angolano con los apoyos que también puede obtener. La presencia cubana es de particular interés estratégico."
En Cangamba, después de acercarse por el oeste y el sur, el enemigo asesta el golpe principal con las 12 y 13 brigadas semirregulares, dos de sus tres más importantes unidades. También actúan otros dos batallones independientes y una compañía de destino especial. Tres mil hombres. La potente agrupación dispone de cincuenta a sesenta piezas de artillería y morteros, siete instalaciones antiaéreas múltiples de 14,5 milímetros, las conocidas cuatrobocas, y de cohetes antiaéreos portátiles.
El mencionado coronel de las FALA añade:
"Si vamos a hablar en términos clásicos, tenemos en el terreno una brigada en un dispositivo ampliado, ya que no son sólo los tres batallones de infantería, son efectivos ampliados considerablemente, porque aunque no hay tropas terrestres sudafricanas como tales, en el aspecto de infantería propiamente dicha, el componente de observadores y apuntadores para el fuego aéreo, así como de la logística, aparte de los choferes, etcétera, puede hablarse de efectivos de hasta un batallón. Puede hablarse de una brigada convencional de tropas de las FALA, más dos batallones de comando y servicios, más un batallón combinado de hombres de apoyo a la logística, artillería, observación aérea, además de los oficiales de enlace de la parte sudafricana: oficiales de inteligencia, de la fuerza aérea y otras especialidades."
"El teniente coronel N’gongo (Jefe Adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas para la Liberación de Angola del MPLA):
"Ese mismo día la prensa occidental comienza a informar que Cangamba está cercada por nueve mil hombres, aproximadamente, por lo que, tarde o temprano, va a caer en manos de la UNITA."
La columna blindada que partió de Huambo, añadimos nosotros, reforzó Luena con fuerzas suficientes para enfrentar cualquier ataque de Sudáfrica en esa dirección, lo cual constituyó un notable paso de avance. Entre Luanda, capital de Angola, al Oeste, y Luena, capital de Moxico, era necesario transitar 1 100 kilómetros de carretera, una distancia similar a la que media entre la ciudad de La Habana y Santiago de Cuba. Los puentes habían sido destruidos por las bandas de la UNITA. Las caravanas de abastecimiento y los constructores de pasos provisionales para abastecer a las poblaciones avanzaban trabajosamente por la ruta; los puntos claves debían ser protegidos.
La columna blindada de Menongue era fuertemente reforzada, y con ella el frente sur, con los nuevos batallones de tanques enviados desde Cuba que ya fueron mencionados. Éramos más fuertes. Pero hubo que esperar todavía otros cuatro años y soportar las consecuencias de las erráticas estrategias de Konstantín, que costaron muchas vidas angolanas.
El asesor soviético había llegado a la República Popular de Angola a fines de 1982 como Jefe de la Misión Militar de su país. Cumplida su misión regresó a la URSS en 1985, y volvió al país africano con mayor jerarquía militar en 1987. Fue el estratega de las absurdas ofensivas hacia Jamba en el remoto sureste de Angola, donde se ubicaba el hipotético puesto de mando de Savimbi, mientras las bandas de la UNITA, apoyadas por Sudáfrica, operaban en municipios cercanos a Luanda, como ya he contado otras veces. La última de esas ofensivas con resultados desastrosos siempre, dio lugar, sin embargo, a la batalla de Cuito Cuanavale, que marcó el principio del fin del apartheid, cuando las unidades angolanas, inútilmente golpeadas, retrocedían y el ejército de Sudáfrica chocó con la brigada de tanques, los BM-21 y las fuerzas cubanas enviadas a defender la antigua base aérea de la OTAN.
En ese momento decisivo, el Presidente de Angola dio su apoyo total a nuestros puntos de vista. Más de 30 mil soldados angolanos y 40 mil combatientes internacionalistas cubanos, con sus oficiales y jefes, bien entrenados y curtidos en la lucha, apenas terminaron los últimos disparos en el distante baluarte, avanzaron por el suroeste de Angola hacia las líneas sudafricanas en la frontera de Namibia. Gran número de los tanques, artillería coheteril antiaérea, otras armas y el personal correspondiente fueron enviados desde Cuba.
Con un número relativamente pequeño de aviones MiG-23 y la audacia de nuestros pilotos, nos hicimos dueños del aire, pero eran pocos si se comparaban con las cifras de aviones de combate de Sudáfrica. La URSS existía todavía. Fue el país que más se solidarizó con Cuba. Gorbachov había ascendido a la máxima dirección del Partido y el Estado. Le envié un mensaje personal solicitándole con urgencia 12 aviones de combate MiG-23 adicionales. Respondió positivamente.
Habíamos construido en cuestión de semanas una pista adelantada al suroeste de Angola, a más de 200 kilómetros de la que había sido la más importante línea defensiva en esa dirección. Nuestro problema principal era la escasez de tanques auxiliares de combustible para los MiGs. Era casi imposible lograr que alguien nos suministrara algunos más. Pero en cualquier circunstancia los cuarteles sudafricanos de la primera línea estaban a nuestro alcance y, excepto distantes aviones de combate, apenas poseían armas antiaéreas. Los pocos tanques auxiliares disponibles nos permitían golpear a los racistas incluso en Windhoek, la capital de Namibia.
Sudáfrica disponía sin embargo de siete armas nucleares que el gobierno de Reagan les suministró. Adivinamos, por determinados elementos de juicio, que podían poseerlas; colocamos cargas explosivas en la cortina de una importante presa dentro de Angola construida por los colonialistas portugueses casi en los límites de la frontera con Namibia, próxima a las posiciones principales del Ejército sudafricano en ese país. Previendo que llegaran a emplear aquellas armas contra las tropas cubanas y angolanas, estas fueron convenientemente desplegadas para enfrentar un eventual ataque de ese tipo. No existía nada capaz de superar el heroísmo desinteresado de los combatientes internacionalistas decididos a liquidar el apartheid.
Sudáfrica no soportó el desafío y negoció, después que recibió los primeros golpes en esa dirección, todavía dentro de territorio angolano. En la misma mesa se sentaron durante meses los yanquis, los racistas, los angolanos, los soviéticos y los cubanos. Allí estaba, entre los que discutían en favor de nuestra causa, Konstantín. Lo conocía ya, había tratado de evitar que se sintiera humillado por nuestra discrepancia y nuestros éxitos. Tenía sin duda influencia en el mando militar del glorioso Ejército soviético. Sus errores fueron la más importante contribución a la decisión adoptada por nuestro país de prohibirles a los racistas intervenir en Angola y de rectificar los errores políticos que había cometido la Dirección de la URSS en 1976.
Generosos con el adversario en cuestiones estratégicas, decidimos otorgarle la Orden "Che Guevara". La recibió con aparente satisfacción. Su peor falta no fue lo que hizo antes, sino después. La URSS desapareció y Konstantín hizo declaraciones oportunistas calumniando a Cuba, que tan generosa se comportó con él. El militar profesional de Cangamba, partidario de las absurdas iniciativas que propuso, e inventor de las estériles ofensivas hacia la remota Jamba, se había dejado conquistar por la ideología anticubana del enemigo. No habrá muchos que lo defiendan en su patriótico pueblo.
Konstantín fue su nombre de guerra. El suyo propio, sin más apellido, lo mencioné un día; era el que recordaba bien en ese momento. No deseo reiterarlo.
Savimbi siguió fiel a su espíritu aventurero y mercenario, primero, al servicio de los colonialistas portugueses; después, de los racistas sudafricanos; y finalmente, en forma directa, de los imperialistas yanquis. Cuando el soporte del apartheid fue liquidado por el propio pueblo sudafricano y el golpe anonadante que recibió en Angola, los yanquis lo pusieron al amparo de Mobutu, que había reunido una fortuna de 40 mil millones de dólares saqueando a Zaire. Europa con seguridad conoce bien esa historia. Savimbi recogía diamantes en el Centro y el Norte de Angola para él y la UNITA. Prosiguió así su brutal guerra contra los angolanos. Ya los cubanos no estaban allí al cumplir rigurosamente su programa progresivo de retirada, esta vez cumplida cabalmente la misión.
Las FAPLA, convertidas en fuerzas armadas experimentadas y aguerridas, pusieron al ejército pro yanqui de Savimbi, apoyado por Mobutu, fuera de combate. A la UNITA no le quedó otra alternativa que abandonar la rebelión. La nación angolana preservó la independencia y la integridad.
Hace falta que jóvenes internacionalistas y revolucionarios, capaces de sentir y actuar, recojan para la historia las páginas que ha sido capaz de protagonizar el pueblo cubano.
Las FAR constituyen para nuestro Partido un baluarte inexpugnable, un Ejército Mambí que esta vez no ha sido ni será jamás desarmado.

Fidel Castro Ruz
Octubre 14 de 2008
11 y 36 a.m.

Meneame
del.icio.us





