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Che Guevara. Tras las huellas de un poeta

verbiclara 22-09-2008 GTM 1 @ 17:21 Tags:

Este año cumpliría el Guerrillero Heroico 80 años. El imperialismo lo impidió, pero el Che sigue vivo, no solo en Cuba y en Bolivia, sino en el mundo entero. Escogí este trabajo publicado en el periódico El Santaclareño para homenajearlo en este blog que también rinde tributo a la poesía.

Ernesto Che

El hombre sobrevive a las máquinas, a las antiguas edades históricas, a los espacios dominados por la ingravidez y el silencio. El hombre sobrevive a su propio hecho en sí, y lo hace gracias a su voluntad de asumir la existencia con pasión, en hacer de lo cotidiano una fuente de curiosidad y descubrimiento, apoyado en una voluntad creadora original, lejos de todo dogmatismo.


A este pedazo de historia, ajeno al peligro que constantemente lo acechaba, en defensa de una ética y una conciencia lúcida, pertenece Ernesto Che Guevara; no el guerrillero, no el político comprometido con su causa, solo el poeta, que, sin conocer los rudimentos del oficio, fue capaz de ejercitar un verso y una prosa en ocasiones incisiva; otras, diáfana, estremecedora.

Si rastreamos, aunque sea someramente, en la poesía cubana, encontraremos las huellas de este poeta de rotunda afirmación humanística.

«Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.»

(Carta de despedida a sus padres)

En sus versos hay paz, inclinación a la fe. En toda su obra se percibe el instante, la realización y la frecuencia de imágenes en movimiento, transgresoras de la realidad.

Vámonos,

ardiente profeta de la aurora,

por recónditos senderos inalámbricos

a liberar el verde caimán que tanto amas.

Aquí, en «Canto a Fidel» (poema escrito en la cárcel de Miguel Schultz, 1956, 7 de julio, día del juramento), da constancia de una sensación exacta, de una justicia, sobreponiéndose desde el fondo claroscuro de su propia naturaleza, para al final, como en un tirón, gritarnos a viva voz:

Pero, si en nuestro camino se interpone

el hierro,

pedimos un sudario de cubanas lágrimas

para que cubran los guerrilleros huesos

durante el tránsito a la historia americana.

Nada más.

También es fácil encontrar las alucinaciones, el fluir desgarrado de un hombre que, sin abandonar el doloroso paralelismo poesía/deber, define la posición de su carácter en forma crítica, pero nada distante del lenguaje poético.

«Me acuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la atención de los preparativos [...]»

A veces todo parece fluir de un sin­sentido que de momento irrumpe en razón desga­rradora, aplastante, como quien presiente la desolación de la muerte y no le teme, abriéndole el pensamiento en pos de una certeza, el deber.

«Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti.»

(Carta de despedida a Fidel)

Es un hecho el comportamiento moral del Che ante la poesía y la cultura en general. Su obra, dispersa aún, duplica su propio universo, lo reitera estéticamente, lo formaliza a través del verso libre y la prosa poética. Lenguaje y visión andan al encuentro de una estabilidad emotiva, solo encontrada en el desahogo de una expresión lírica/dramática con sus hijos:

«Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones... […] Crezcan como buenos revolucionarios... […] Hasta la victoria siempre, hijitos, espero verlos todavía [...]»

(Carta de despedida a sus hijos)

La reflexión es una constante que funciona en todo su discurso, la inteligencia como mediación ante el acontecer histórico, como contragolpe al silencio al que la historia obliga (a veces) al lenguaje, como ocupación mítica del hombre ante su propia inquietud.

Son múltiples los ejemplos para evitar la postergación de la obra del Che: epistolario, poemas, discursos y otros. Mientras esto no suceda, permítanme dedicarle un poema a su personalidad.

En el centro de la luz

porque siempre estás aquí...


Una tarde

cuando los gorriones custodiaban mi

silencio pensé:

«existe el mago, el doble de Arturo y

sus cruzadas.

existe un pueblo escondido en alguna

mancha de mis ojos.

y si soy el árbol, sus raíces

y alguien me está buscando.

y si soy el mapa, el discurso rebelde

y alguien necesita de sus líneas y lo su-

cesivo.

y si soy el padre, el hijo, el fantasma de

lo humano

y alguien necesita desterrar sus vicarias

y si soy el mar, el fuego y la casa

y alguien necesita refugiarse en mis paredes,

dormir bajo el calor alimentado por los

gorriones».

si alguien en realidad

necesita con urgencia de mis tardes,

del regazo inconfundible de mis ma­-

­drugadas

manden su figura, el corazón salpicado de

 rocío.

yo espero aquí,

en el centro de la luz,

      en Santa Clara.

 

Luis Pérez de Castro 

MeneameMeneame | del.icio.us

Un Comentario »

  1. daniel merlos

    Soy un aficionado de las letras, he escrito desde mi universo la realidad. Guardo silencio y grito frente al tiempo, conosco el ritmo me revelé a él, se qué és el tiempo.
    un abrazo fraterno y humano.
    Daniel maria merlos

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