Martí y su huella sentimental en Guatemala
verbiclara 26-08-2008 GTM 1 @ 16:17
Como una enredadera
Ha trepado este afecto por mi vida:
Díjele que de mí se desasiera,
Y se entró por mi sangre adolorida
Como por el balcón la enredadera!
No hay biografía del Apóstol que ignore el capítulo de María García Granados, La Niña de Guatemala, que pasaría como otra historia trágica imaginada por los autores románticos de no existir las fuentes históricas que le confieren confirmación. Pero no es esta experiencia la única incidencia guatemalteca en la polémica biografía amorosa de Martí.
El joven que ha dado palabra de matrimonio en México a la hermosa camagüeyana Carmen Zayas Bazán, va rumbo a la ciudad de Guatemala sin que le falten ojos para admirar la belleza y el esplendor femeninos que le salen al paso en lugares como Livingston. Por suerte —en medio de su accidentado itinerario sentimental— la vida no podía dejar de premiarlo con alguna que otra hora de placer, como él mismo nos cuenta en sus crónicas neoyorkinas:
“Este es el único país, de todos los que he visitado, donde he permanecido una semana sin sentirme especialmente atraído y profundamente prendado de alguna mujer. Hasta en Southampton, durante una luminosa media hora, vi una dulce muchacha, nos quisimos, y nos dijimos adiós para siempre; hasta cruzando una magnífica tierra, la costa atlántica de Guatemala, donde —como una Venus coronada, saliendo de un río cristalino— una flexible, esbelta pero voluptuosa mujer india, se mostraba al viajero sediento en todo el encanto de una nueva clase de impresionante y sugestiva belleza, amé y fui amado.”(1)
Este pasaje ha sido un quebradero de cabezas para aquellos investigadores que nos han entregado la visión más casta del Apóstol. Manuel Isidro Méndez defendió insistentemente la naturaleza a su parecer platónica de un texto donde Martí —tan exacto siempre para los adjetivos— empleó las palabras “voluptuosa” y “sediento”. Mucho después Luis Toledo Sande se apoyó en el hecho de que el Maestro firmara la crónica con un seudónimo para defender que quien habla allí es un personaje literario, criterio interesante que no compartimos porque ciert

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