La maravilla de la mujer cubana
verbiclara 22-08-2008 GTM 1 @ 22:33 Tags: Federación Mujeres Cubanas santaclareña José Martí independencia Cuba federadas villaclareñas23 de agosto de 1960. Constitución de la Federación de Mujeres Cubanas
“Cada mujer debiera llamarse maravilla”, expresó José Martí al referirse a ese perfecto complemento del hombre, sin el cual la vida no tendría razón de ser.
Ahora que agosto se viste de su perfume, vale recordar a tantas féminas, en particular villaclareñas, que con su talento, bondad y amor han contribuido a hacer grande nuestra Patria.
Desde la casi desconocida santaclareña Carolina Rodríguez, la Patriota del Silencio; la inolvidable Marta Abreu de Estévez; la nonagenaria Margot Machado, madre de Julio y Quintín Pino, y, finalmente, las mujeres de hoy, anónimas heroínas de una epopeya que cada día ayudan a construir con su sudor y ternura; imprescindibles en este recuento de medio siglo de Revolución y 48 años de fundada la Federación de Mujeres Cubanas.
¡Cómo no mencionar en estas loas a Carolina Rodríguez, quien se entregó a la independencia de Cuba y murió pobre y abandonada en su humilde casa del Callejón del Carmen, calle que hoy se honra con su nombre!
A esa humilde patriota, José Martí le escribiría hermosas palabras que mucho dicen de sus acrisoladas virtudes: «[…] esta alma que sólo se enamora del desinterés, la caridad y la constancia, que en otras partes tienen otros nombres y en Cuba se llaman Carolina Rodríguez […]»1
Y de Marta Abreu vale recordar que fue la mujer cubana que más aportó económicamente a la causa independentista contra España, y a la cual el Generalísimo Máximo Gómez igualara en rango militar por sus generosas contribuciones.
De Margot Machado —nacida el 24 de septiembre de 1909 en Báez, y que aún se mantiene lúcida y vital— hay que resaltar su actitud durante el entierro de su hijo Julio Pino, caído aquí en Santa Clara junto a Chiqui Gómez en 1957: «No se aceptarán flores, el dinero de ellas, dénmelo para comprar balas para Fidel.»2
Ya en nuestros días, miles son las féminas villaclareñas que están en la batalla. Un ejército de más de 300 mil federadas combate hoy bajo la guía inspiradora de la inolvidable Vilma Espín y está presente en las principales tareas que acomete el país.
En la Educación, la Salud y otros sectores clave resultan mayoría, y no fruto de la casualidad, pues, como dijera el Apóstol Martí: «No es que le falte a la mujer capacidad alguna de las que posee el hombre, sino que su naturaleza fina y sensible le señala quehaceres más difíciles y superiores.»3
También deslumbran en el deporte. Allí está para corroborarlo la refulgente medalla de plata ganada en Beijing por la pedalista cifuentense Yoanka González Pérez, única que ha ganado el ciclismo insular, y que demuestra, en grado sumo, la valía de la mujer nacida por estas tierras.
Está, además, el ejemplo de tantas otras, como la maestra Fabiola Corrales Gutiérrez, quien a sus 76 años imparte clases en una secundaria básica de la capital provincial y dirige un bloque de la FMC en su barrio de residencia.
La octogenaria machetera Hilda Alfonso; la doctora Berta Vergara; la directora del Instituto Finlay y miembro del Buró Político, Concepción Campa Huergo, Conchita, sagüera de nacimiento y villaclareña de corazón.
Tantas y tantas, como esas 950 jóvenes de 14 años que ingresaron en la organización; de ellas, 82 lo hicieron el 13 de agosto, día del nacimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro, y sus historias aún están por escribirse.
A su onomástico 48 llegan las federadas villaclareñas con muchas razones para el optimismo. Arriban las mujeres cubanas a un nuevo cumpleaños con el orgullo de ser parte esencial de una sociedad que no las discrimina, y protagonistas de un proyecto social inédito en nuestra historia.
Sirvan, por último, de merecidísimo elogio, las siguientes palabras de nuestro Héroe Nacional: «Vi en la tierra esmeraldas, donde hay mariposas azules, vi palmas donde hay tristezas; vi diamantes, para la lección del mundo, allí donde es mucho el carbón; pero nunca vi maravilla tan grande como la mujer cubana.»4
Narciso Fernández Ramírez
Referencias
1 Epistolario de José Martí, Fernandina, lunes 19 de 1893.
2 Testimonio de Quintín Pino Machado, en «Tiempo de Revolución», tomado de la investigación iné¬dita de Zoraida Maura y Mirta Teresita Carrazana.
3 Sobre los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 10 de agosto de 1887.
4 Dedicatoria a Celestina Rodríguez Ocala, 21 de julio de 1892, t. 20, p. 522.

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Muchas gracias por tener la deferencia de publicar el trabajo que escribí en tu blog.
Narciso