Mercadillo de máscaras
verbiclara 27-06-2008 GTM 1 @ 15:51 Tags: Frank Abel Dopico poeta villaclareño España Mercadillo máscaras país caballos ciegos V Premio Internacional Ciudad Santa Cruz Palma 2005
Recuerdo el mercadillo de máscaras.
Llegaban mujeres, niños, hombres, perros
desde todos los mundos conocidos.
Traían sus máscaras bajo el brazo
envueltas en periódicos, calientitas como panes.
La duda, el paso definitivo
era cruzar el umbral del mercadillo.
El himen.
Por eso, antes de dar el paso,
se pasaban un día y una noche borrachos y peleándose.
Despidiéndose.
Ensor, quien nunca decidió cruzar,
jugaba en las afueras con un aro dormido.
Un niño ordeñaba su reloj hasta sangrarle las manos.
Entonces, cuando estaban seguros,
compraban a la entrada del mercadillo
su boleto de ida.
Ni payasos ni noria ni pócimas oscuras:
sólo la tierra moja los pasos musicados.
Cada cual era el feriante de sí mismo
y ofrecía su máscara a cambio de otra máscara.
Recuerdo el mercadillo con sus praderas súbitas.
El regateo de ojos, de bocas, de narices, de orejas y de párpados.
El intercambio lento, el sudor de las máscaras.
El por favor. El exijo. Las estafas. El paseante. El ladronzuelo.
De cuando en cuando
conviene recordar el mercadillo.
No que estuviera mal.
No su clandestinidad.
Conviene recordar esa lúcida angustia
de ser otros.
Frank Abel Dopico, poeta villaclareño residente en España. De El país de los caballos ciegos (V Premio Internacional Ciudad Santa Cruz de la Palma 2005)

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