La Dama de cabellos ardientes
verbiclara 28-05-2008 GTM 1 @ 15:24 Tags: Porfirio Barba Jacob Dama cabellos ardientes poesía Efer Arocha Carlos Vidales poema poetaPorfirio Barba Jacob

I
Decíame cantando mi niñera
que a mi madrina la embrujó la luna;
y una Dama de ardiente cabellera
veló mi sueño en torno de la cuna.
Su cabello –cauda sombría–
ondeando al viento, ondeando al viento,
ardía, ardía.
Ya en las tórridas noches, si derrama
su efluvio un huerto y me mitiga un lloro,
y en mi sueño de párvulo se inflama
un astro azul de abéñuelas de oro;
ya en el viaje feliz por los caminos
que moja un agua
de tenues hálitos,
entre brillos de aurora,
trinos de pájaros
y muchas lágrimas...
¡Oh, el viaje a Santa Rosa, sobre oro edificada!
Se ven las torres...
Bordeando los senderos
granan mortiños,
crecen romeros...
Ya en los juegos del Tenche, cuando llena
olor sensual la bóveda enramada,
vuela un mirlo, arde un monte, muere un día;
o en la aldea de incienso sahumada,
donde el melodium en el templo suena
y el alma vesperal responde: ¡Ave María!
O en San Pablo, de guijas luminosas,
no he visto pez, guayabas ambarinas,
platanares batidos con lamento
y un turpial que en la hondura se ha acallado:
en cada instante mío, en cada movimiento
–su cabellera un fuego desatado
y ondeando al viento, ondeando al viento–
¡ELLA estaba a mi lado!
II
Mirífica, invisible, muellemente,
sus manos aliñaban la blandura
de mi carne, volando por mi frente
con suave mimo de fruición impura.
Luego, cuando la luna iba llenando
y era azul el infante en su blancura,
o cuando llueve, o... yo no supe cuándo,
fue su beso en su dádiva
mi primera ambrosía,
y vi el mundo como una granada
que se abría.
La Dama de cabellos encendidos
transmutó para mí todas las cosas,
y amé la soledad, los prohibidos
huertos y las hazañas vergonzosas.
¡Qué intenso el fruto
de las tinieblas!
¡Qué grato el beso
de un labio en llamas!
Y oía un trino y su espiral me abría
caminos de ilusión al claro monte,
al claro cielo absorto en la extensión...
Mas al tornar del viaje vagaroso
por la escala de lumbre de una estrella,
me hundía nuevamente en el moroso
deleite en soledad: –¡solo con ELLA!
Y pasaba envolviéndome el aliento
de una honda, radiante poesía;
y en hazaña ideal por lauro y mirto
iba mi desatada fantasía.
¡Yo volvería!
Luna en San Pablo, novia de siempre,
yo volvería, aun en Abril.
Y entre las auras
de los maizales
que espigan lágrimas,
iba a partir.
Mas la Dama, sortílega a mi lado,
besó mi boca: ¡oh fruto llameante,
por mil íntimas mieles penetrado,
de misterio marino y montesino!...
Y en la onda rubia de la luz ligera,
dorando mi camino
iba su cabellera.
¡Oh, si entonces mi sangre refluyera,
y, manando del cuerpo como un vino
que se vierte, mi lúgubre jornada
fuera no más vertiginoso instante
de aquel vago crepúsculo ambarino!
ELLA me fascinó con la mirada,
y por hondos jardines irreales
en la onda rubia de la luz ligera
dorando mi camino
iba su cabellera.
Cantaba suavemente:
“Yo he mullido
tu carne con mis manos prodigiosas,
y por ellas tu lira da un lamento
a cada sensación, como las rosas
a cada brisa un poco de su aliento.
Pudiste ser el árbol sin la flama,
caduco en su ruindad y en su colina,
y eres la hoguera espléndida que inflama
los tules de la noche y la ilumina.
O el barro sordo, sordo, en que no encuentra
ni un eco fiel el trémolo del mundo,
y eres el caracol, donde concentra
y fija el mar su cántico profundo.
¡Todo por mí! Por la virtud secreta
que mis óleos balsámicos infunden,
rozando apenas la materia oscura,
y que sobre las sienes del poeta
el verde claro del laurel augura.
¡Todo por mí! La ardiente cabellera
flota en los manantiales de la vida,
y por mí, como un bosque en primavera,
la Muerte está de niños frutecida...”
III
Silbaban sus palabras como víboras
de fuego, llameantes, arrecidas,
y las sutiles lenguas de las víboras
destilaban dulzores homicidas.
¡Cómo me conmoví! Sobre las hierbas
sudor de sangre
marcó mis huellas.
Mas la Dama me ahondó tan blandamente
por el muelle jardín de su regazo,
tan íntima en la sombra refulgente
me ciñó las cadenas de su abrazo,
que me adormí, dolido y sonriente.
Me envolvió en sus cabellos
ondeantes y rojos,
y hallé el deleite en ellos
entornados los ojos.
Colinas del pudor en nieblas opalinas;
río del arte de ondas peregrinas,
sepulto entre montañas diamantinas;
mar del saber, mar triste, mar acerbo...
¡todo lo vi! Laurel, ternura, calma,
¡todo pudo ser mío Y la inefable gloria,
el silencioso gusto
del esfuerzo fallido en la victoria!
Mas la Dama me ahondó tan blandamente
por el muelle jardín de su regazo,
Tan íntima en la sombra refulgente
me ciñó las cadenas de su abrazo,
que me adormí, dolido y sonriente.
Me envolvió en sus cabellos,
ondeantes y rojos,
y está la Muerte en ellos,
insondables los ojos...
Porfirio Barba Jacob
(1883 - 1942)
Colombia
Un interesante estudio del crítico Efer Arocha sugiere que el poema encierra tres significados entrelazados: la nostalgia amorosa de la abuela que crió al poeta, el ardiente deseo homosexual (el poeta era insaciable)... y el elogio poético de la marihuana, que el poeta fumaba con ardiente placer. Sorprendente.
Los primeros cuatro versos son una evidente alusión a la abuela, que fue quien lo cuidó en la primera infancia.
Después de esos versos, el poema va mostrando cómo el amor y la sensación de refugio, consuelo y pasión, se van fundiendo con el mundo vegetal: clara alusión a la marihuana, que se evidencia en el verso:
Mas la Dama, sortílega a mi lado,
besó mi boca: ¡oh fruto llameante,
por mil íntimas mieles penetrado,
de misterio marino y montesino!...
"misterio marino y montesino" = metáfora por mar... y Juana.
La relación entre el amor que se fuma (=besos ardientes, besos de fuego, boca llameante, labios llameantes) y la transgresión sexual está en:
Mirífica, invisible, muellemente,
sus manos aliñaban la blandura
de mi carne, volando por mi frente
con suave mimo de fruición impura.
Y también en:
La Dama de cabellos encendidos
transmutó para mí todas las cosas,
y amé la soledad, los prohibidos
huertos y las hazañas vergonzosas.
El poema está deliberadamente escrito con la falta de coherencia y la pasión emocional, casi delirante, que caracteriza al que está "trabado" por la marihuana.
Por otra parte, cada estrofa y cada verso son polisémicos, es decir que tienen varios significados simultáneamente y se pueden leer de varias maneras.
Carlos Vidales

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He aquí que siempre hay momentos oportunos para propiciar el encantamiento con la poética de don Miguel Ängel Osorio, le cuento que en la tarea docente decidí montar este poema desde la óptica de muchacos de grado Once y va a ser en un cementerio en donde don Porfirio se levanta de su lecho para rememorar en una charla inusual con el enterrador...
Puede parecer algo poco usual, pero la tarea amerita dar a conocer la lírica y este es un buen inicio, que además se vé impulsado desde so blog. Un saludo fraterno desde Cali - Colombia!
Le agradezco su comentario y aplaudo que haya utilizado este poema en sus clases. Un saludo fraterno para usted también.
Porfirio es años luz el mejor escritor que ha tenido colombia, claro que el se la paso viajando, el libro del escritor Fernando Vallejo de nombre el viajero es el mejor texto biografico que he leido y que nos acerca a lo que encierra un escrito como este, con todo respeto al señor carlos vidales creo que esta un poco fuera de foco, bellisima la interpretacion, pero es que porfirio es un poquito mas complicado y divertido
No discutiré si Porfirio es o no el mejor escritor que ha tenido Colombia. Llevo un cuarto de siglo dando clases de literatura en lengua española (lo que incluye la colombiana) y he llegado al convencimiento de que la literatura no es una carrera de caballos. Imposible decir cuál es "el mejor", porque hay categorías, estilos, escuelas, grupos, generaciones, modas y todo un mundo de crirerios para agrupar, clasificar y ordenar. Hay en cada caso maestros; pero todos, sin excepción, han sido alguna vez discípulos. Porfirio Barba no se explica sin Diego Fallon, Rafael Pombo, José Asunción Silva y Vargas Vila, para solamente mencionar a unos pocos. Sobre todo, no se explica sin ese prodigio que fue Rubén Darío.
En cambio sí discutiré mi presunta interpretación "fuera de foco". No, no es mi interpretación, yo tengo otras más complejas sobre Porfirio y su literatura. Es la interpretación de un poema, solamente de un poema, propuesta por el crítico Efer Arocha, como consta en el artículo. La publiqué porque me pareció interesante y sugerente, sin decir ni insinuar que yo la comparta o no la comparta. Tal vez la comparto, tal vez no ¿a quién le importa?
Sabido es que Porfirio era homosexual, libertino y marihuanero. Lo dice él mismo en varios de sus poemas. Pero todo eso, como lo entiende cualquiera, es solamente una parte de una vida y una obra de gran riqueza y complejidad. Efer Arocha tiene todo el derecho de interpretar un poema que alude a uno de esos parámetros (el consumo de marihuana) pero a nadie (¿a nadie?) se le ocurriría la tontería de creer que eso es la interpretación de toda la obra de Porfirio.
Los colombianos tenemos, entre tantos poetas, uno que conmueve, seduce y fascina por la extraordinaria belleza y sencillez de su estilo. Publicó menos de treinta poemas, todos ellos dedicados al recuerdo de su niñez en las montañas del Cauca. Es, sin duda alguna, un maestro para casi todos los poetas colombianos que han surgido después de 1950. Su nombre es Aurelio Arturo y su libro se titula "Morada al Sur". No se me ocurriría jamás decir que "es el mejor de todos" pero, eso sí, tal vez podría decir que "es el que más me gusta"... por ahora. Y agregar: "de los colombianos", porque el que más me gusta es decididamente un no colombiano, aunque no sé si es Francois Villon, Quevedo, San Juan de la Cruz, Sor Juana Inés de la Cruz, Garcilaso de la Vega, Petrarca o Antonio Machado. Sabiendo, desde luego, que la discusión acerca de cuál es "el mejor de todos" es completamente ajena a la crítica literaria. Dicho sea con todo respeto.
Más sobre Miguel Angel Osorio Benítez (Porfirio Barba-Jacob), se puede leer en este enlace de la Universidad Javeriana de Colombia:
http://www.javeriana.edu.co/pensar/suvida.htm
Es lástima que no todos los enlaces al fondo de dicha página funcionan. Tampoco aparecen las imágenes (al menos en mi ordenador). Las interpretaciones NO SON MÍAS, por favor, que nadie me acuse de andar "fuera de foco", porque si bien es cierto que solamente veo con un ojo, ese lo tengo enfocado. Vale.