El cielo protector. Isaily Pérez
Es el mismo cielo sobre Helena
el que ahora te rebasa y entrecierra los ojos:
el cielo de los dioses;
yo releo a los clásicos y paso unas amargas páginas
que viento son para ti te despeinan.
Es el mismo cielo sobre Helena
el que ahora te rebasa y entrecierra los ojos:
el cielo de los dioses;
yo releo a los clásicos y paso unas amargas páginas
que viento son para ti te despeinan.
Isaily Pérez González (Isa) es una joven poetisa santaclareña y editora principal de la Editorial Sed de Belleza. Nació en 1975.
Es graduada en Licenciatura en Letras por la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas y de la Especialidad en Edición de Textos.

Atrapado en el desenvolvimiento cultural que alcanzó la ciudad de Santa Clara a partir de los años 30 del pasado siglo, una tarde de febrero de 1936 en el Club Umbrales —donde se reunían jóvenes escritores— llegó don Severiano y dejó para siempre su impronta de gran declamador.
Aprendiz de tipógrafo desde los 15 años en el Imprenta Lanier, dedicó su vida laboral a esta actividad, sin dejar que se opacara su carisma de declamador de profunda raíz mulata.
La imprenta, la ebullición artística de la provincia, de donde devienen la revista Umbrales, el Club y las audiciones de igual nombre; así como La Hora Hontanar, le permitieron vincularse a los más conocidos artistas y destacados intelectuales de la época.

A Peque, por mágica
En la azotea hicimos el amor
bajo nubes que eran ciudades,
nos descubrieron ilícitos, al Tiempo substanciados.
Las cenizas huyeron de los rostros,
quedaron, musicales en las frondas.
cuando el viento nocturno atravesó nuestras vidas
Supimos que ya nada moriría.
Ernesto Peña González, poeta villaclareño. (De Vestigios de Síbaris)
Ernesto Peña González es un poeta y narrador villaclareño que nació el 1 de junio de 1976. Es licenciado en Letras por la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Realizador, en coautoría con Ariel Pérez, del sitio web “Exergos”, del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Villa Clara.
Tiene publicados los libros: La hierba frondosa o Los delirios de grandeza [Editorial Capiro, Santa Clara, 2003. (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara, 2002, cuento, y el Premio al autor novel en el año 2004)] y Vestigios de Síbaris (Sed de Belleza, Santa Clara, 2005). Y en prensa: “Museo de ángeles caídos”.
Este año cumpliría el Guerrillero Heroico 80 años. El imperialismo lo impidió, pero el Che sigue vivo, no solo en Cuba y en Bolivia, sino en el mundo entero. Escogí este trabajo publicado en el periódico El Santaclareño para homenajearlo en este blog que también rinde tributo a la poesía.
El hombre sobrevive a las máquinas, a las antiguas edades históricas, a los espacios dominados por la ingravidez y el silencio. El hombre sobrevive a su propio hecho en sí, y lo hace gracias a su voluntad de asumir la existencia con pasión, en hacer de lo cotidiano una fuente de curiosidad y descubrimiento, apoyado en una voluntad creadora original, lejos de todo dogmatismo.
A este pedazo de historia, ajeno al peligro que constantemente lo acechaba, en defensa de una ética y una conciencia lúcida, pertenece Ernesto Che Guevara; no el guerrillero, no el político comprometido con su causa, solo el poeta, que, sin conocer los rudimentos del oficio, fue capaz de ejercitar un verso y una prosa en ocasiones incisiva; otras, diáfana, estremecedora.

La Isla se me escapa por la boca
es un suspiro
un rasguño en la piedra.
Cuando quiero asirla escapa con ala de ángel
cuando quiero dejarla me hundo en la arena
Isla mínima / semilla en el pico de un pájaro
Isla gigante / hormiga con un destino a cuestas
Isla de azúcar y de agua
Reinaldo Cedeño Pineda, el autor del actualizado y muy interesante blog La Isla y la Espina, es periodista y poeta. Nació en Santiago de Cuba en 1968.
En su haber tiene el Premio Nacional de Periodismo Cultural en Cuba, 1998 y 2001, y Caracol de la UNEAC (1999 y 2001).

Rasgar la bruma de los pasos da para empezar
cuando un espesor de tintes secos sospecha,
ataca el capitel de las pisadas,
y yerta el susurro que planta al fin del sueño
con esa persistencia de insecto enamorado.
El 12 de septiembre se cumplió el centenario del nacimiento de ese gran poeta camajuanense, y por ende villaclareño, que se llamó Leoncio Yanes Pérez. Mi amiga Mariana Pérez publicó en el periódico Vanguardia este merecido artículo en su honor que quiero que conozcan:
Hoy quisiera sembrar un árbol. Especifico: quisiera sembrar un ciprés, en El Capiro. «No se puede», han dicho. Pero yo sigo deseándolo intensamente. Es una justa razón poética. Leoncio Yanes Pérez, el Cantor del Capiro, vivió amando a la Naturaleza; toda su poesía está impregnada de flores, frutas, árboles, cosechas... Pero también brota de ella la modestia, la sencillez. «Un señor algo viejo, con una humildad enorme», lo calificó el poeta Ricardo Riverón.