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Categoría: Pintura

Para mi madre: Caricias, de Gabriela Mistral

verbiclara 09/11/2009 @ 14:56

Madre y sus hijos. Mary Stevenson Cassatt
Madre y sus hijos.
Mary Stevenson Cassatt

Mi madre cumple 84 años, a ella le dedico este poema de Gabriela Mistral y que leí por primera vez de niña en un libro de Lengua Española. ¡Felicidades, Mami querida!

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más.
Como el agua en los cristales,
caen mis besos en tu faz...
Te he besado tanto, tanto
que de mi cubierta estás
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar.

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear:
Cuando tú a tu hijito escondes
no se le oye el respirar...
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...

El estanque copia todo
lo que tu mirando estás;
Pero tú en los ojos copias
a tu niño y nada más.
Los ojitos que me diste
yo los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar...

Gabriela Mistral, poetisa chilena. Su nombre verdadero era Lucila Godoy. Premio Nobel de Literatura 1945 y Premio Nacional de Literatura 1951.

Ausencia (poema)

Viajando por el Caribe con Isabel Coello Trimiño

verbiclara 24/08/2009 @ 16:34

Nuestra provincia de Villa Clara es fecunda en artistas plásticos. Una de ellos es Isabel Coello Trimiño, quien me ha impresionado con sus pinturas. Mi colega Luis Machado Ordetx nos trae la noticia de que su exposición Viajando por el Caribe se mostrará en la isla de Martinica, gracias al invitación del argelino Gérald Mouial:

ISABEL COELLO

La artista de la plástica Isabel Coello Trimiño
fundamenta su exposición personal Viajando por el Caribe,
próxima a exhibirse en la isla de Martinica.
Foto: Cristyan González Alfonso.

Desde hace tiempo, el sustento del impresionismo y todas sus derivaciones tiene a Isabel Coello Trimiño en una obsesión permanente al resaltar la flora, la fauna, el mestizaje y el color que predominan en nuestra región del Caribe, temáticas que desde la realización y el predominio de la tempera presenta una exposición personal que exhibe la Casa de la Ciudad, previa a mostrarse en noviembre entrante en la isla de Martinica.
El gusto por lo popular, lo folklórico, aun cuando algunos especialistas detallan en sus piezas un detenimiento academicista —acontecimiento que la artista no desdice—, se perfila en Viajando por el Caribe, exposición escogida por el argelino Gérald Mouial para instalarla en una de las principales galerías de ese territorio isleño, considerado  por críticos y compradores como antesala de todo lo que trasciende en la historia del arte contemporáneo de la región.
Hasta Martinica arribó en 1941, después de embriagarse de surrealismo y originalidad folklórica y africana, el sagüero-universal Wifredo Lam, instante en que el diálogo con Aimé Césaire lo insufló hacia una mayor grandeza en el reconocimiento de nuestro mestizaje insular más allá de cualquier frontera lingüística o cultural.
El simple hecho de que Mouial (coleccionista de arte, fotógrafo y escritor) fijara los ojos y el vaticinio crítico en las piezas que colecciona o emprende Isabel Coello Trimiño, no constituye per se un suceso intrascendente, sino todo lo contrario: el credo a valores creativos que ante la mirada de otros tendían a permanecer ocultos, mientras en los admiradores persistía un ritual de confesión.
Con la modestia que la caracteriza cuando transita por las calles de Santa Clara —interviene en el montaje o en las labores de curaduría que se efectúan antes de la apertura de una exposición—, la creadora, de pronto, se sintió sorprendida por el reclamo de Mouial, quien ya desde años precedentes, convertido en promotor y admirador de la pintura naif o primitiva que se realiza en Villa Clara, buscó, valoró y conversó con muchos de los más importantes ejecutores de este tipo de vertiente con arraigo en lo popular.

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La bella cubana. José White

verbiclara 21/08/2009 @ 15:11

El 23 de agosto la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) celebra su día. A todas ellas dedico esta pintura de Servando Cabrera, y esta preciosa  y célebre composición de José White. ¡Felicidades!

Siempre María. Servando Cabrera

Siempre María. Servando Cabrera.

¡Ay! luz de amanecer,
y resplandor de sol,
al mirar la mujer,
que inspiró mi canción.

Bella cubana,
flor de jardín tropical,
madrigal es tu voz,
que inspiró mi canción.

Bella cubana eres un rayo de luz,
que en la negrura de mis noches,
inspiración es tu voz,
que soñó mi canción.

¡Oh, Cuba hermosa!, cuánto diera,
por ver tus verdes campos, tu cielo y tu sol,
y tus palmeras de amor,
que tan sólo conocen hoy del dolor.

Eres tú mi Cuba bella,
la tierra de inspiración,
donde bajo tus estrellas,
yo conocí el amor.

Y lejana estás hoy día,
¡Oh, bendita patria mía!,
los recuerdos de ayer día,
hoy evoco en mi canción,
¡AY!, en mi canción.

José White nació en Matanzas en 1835 y murió en París en 1918. Llegó a decirse que era el Paganini cubano.

Éxtasis mudo. María José Mures

verbiclara 20/08/2009 @ 16:16

  
En la noche me deshago
me vuelvo humana salvajemente
no sé qué azar reaparece
cuando sin buscarte llegas
justo en éxtasis mudo.
Es mía la mano de mi pecho
es mía la de mi sexo
es la fuerza que se inculca
y se encuentra en una espiral con sentido
destensando mis preocupaciones
y agotando todo en una tensión.
Tu mejilla en mi vientre cuando inspiras
y quedo sin aliento, desnuda.

María José Mures, poetisa española (Córdoba, España). Primer Premio V Concurso Nacional de Poesía de Caños Dorados, 2007. Su blog: Palabra Visual

Extasiada II, del pintor español Gerard Valls.

Extasiada III, del pintor español Gerard Valls.

Máximo Zertucha, acusado por la infamia

verbiclara 17/08/2009 @ 21:45

Este artículo lo leí en el periódico Juventud Rebelde, y lo publico en primer lugar para solidarizarme en la causa de limpiar el honroso nombre de Máximo Zertucha, acusado injustamente de haber procipiado la muerte del Titán de Bronce, Antonio Maceo. En segundo lugar, porque me parece muy meritorio el esfuerzo y la dedicación del estudiante de Periodismo Emilio L. Herrera Villa, quien fue capaz de entregar en las páginas centrales del diario en su edición dominical esta historia desconocida por tantos. Por suerte, la encontré en el sitio web de la publicación de marras y la pongo a disposición de mis lectores. Espero no haber errado al seleccionarla.

El médico y ayudante personal de Antonio Maceo tuvo que soportar toda su vida la imputación de ser el responsable de la muerte del Titán de Bronce. Ochenta años después del combate de San Pedro, la verdad comenzó a abrirse paso

Por Emilio L. Herrera Villa, estudiante de Periodismo
Correo:
digital@jrebelde.cip.cu
 
Máximo Zertucha y OjedaMáximo Zertucha y Ojeda lo había perdido todo: el machete, los grados de Coronel, la gloria y los anhelos. Atrás quedaban las mañanas de duros combates, las ganas de pelear, la compañía del caudillo, la amistad del General... Sus esperanzas fueron abatidas por un disparo. Allí terminaba una vida.
En la mente de Zertucha vagaban los últimos recuerdos del fatídico 7 de diciembre de 1896: «¡Se acabó la guerra! ¡Vea este cuadro! ¡Muerto!, ¡Muerto!», le gritaba desmoralizado al Coronel mambí Alberto Nodarse. Nada resucitaría al lugarteniente general Antonio Maceo. Era imposible aceptar esa muerte.
Un Titán es invencible. Quizá la traición, pensaron algunos de los más allegados, había sido la causante de tamaña pérdida. Zertucha, un mambí de Melena del Sur, parecía ser el hombre. La profunda depresión y las injustas ofensas recibidas en el campamento lo impulsaron a desertar de las filas libertadoras, presentándose en San Felipe, actual provincia de La Habana, al coronel español Guillermo Tort.
Dos años después, sin más puntal que la dignidad, compareció ante el Ejército Libertador suplicando la conformación de un Consejo de Guerra. Esta vez no huyó. Juró por su honor decir la verdad al tribunal presidido por el General de División Alejandro Rodríguez.
El ex Coronel Máximo Zertucha y Ojeda, doctor en Medicina y Cirugía, ex jefe del Cuarto Cuerpo de Sanidad del Ejército Libertador, desmintió el 20 de abril de 1898, ante un Tribunal de Honor, haber planeado el asesinato del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales, de quien era ayudante y médico personal.
Cuatro días más tarde, el Consejo de Gobierno convocó a un perdón colectivo de acuerdo con la investigación realizada. El galeno quedaba exonerado de toda culpa y salvada su dignidad como cubano. Pero, a 113 años de la caída del Titán de Bronce, aún muchas personas formulan las siguientes interrogantes: ¿Era Zertucha un traidor?

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Casida de la mujer tendida. Federico García Lorca

verbiclara 30/07/2009 @ 14:12

Pintura de Guillaume Seignac
Pintura de Guillaume Seignac.

Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

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Julian Beaver y sus dibujos "tridimensionales"

verbiclara 28/07/2009 @ 16:36

Julian Beaver es un reconocido artista inglés que se ha caracterizado por tomar como lienzo las calles, aceras y pisos de la vía pública, y recrea en ellas, obras que parecen tridimensionales. Sus dibujos son muy realistas, muestra texturas que crean una ilusión óptica, por lo que parecen reales y deslumbran a los transeúntes.

Su obra se encuentra en las aceras de Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, Australia y Bélgica. Las imágenes están deformadas de tal forma que cuando son contempladas desde un determinado ángulo, dan la impresión de estar en tres dimensiones.

Veamos:

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Osés, el Misionero

verbiclara 17/07/2009 @ 18:03

Recién hace una semana falleció uno de los más significativos pintores populares cubanos.— Continuador natural, desde su autodidactismo, de las enseñanzas feijoseanas.— Perdurabilidad artística.

Por Luis Machado Ordetx
Fotos: Ramón Barreras Valdés y Francisnet Díaz Rondón

«Trabajo, como una oscura raíz, para que arriba haya una flor.»
Libreta de Pasajero, Samuel Feijóo

Premio

Cuando recibió el Premio Ser Fiel (a la izquierda), otorgado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura, institución que lo reconoció como continuador de la obra poética y cultural de Samuel Feijóo.

Irradió lo cubano con un inconfundible espanto a todo miedo escénico; tal vez porque se percibía en su timidez como sabedor del universo guajiro, poblado hasta con limitaciones físicas.
En última instancia, creyó convertirse en dueño de una plenitud respiradora del oxígeno campestre, del gorjeo de las aves, de todas las tonalidades de la floresta; del cotorreo de los coterráneos y de la lira de actos salpicados por un lento hablar, casi imperceptible en medio de un típico portalón de Guaracabulla, en diálogo silente con un anónimo taburete.
A Pedro Alberto Osés Díaz [Guaracabulla, 1954-Ídem, 2009], no lo borran tan urgente de la memoria; y aunque se apagó de un tirón el pasado sábado, el recuerdo lo ofrece como un sencillo gladiador del tiempo frente a los avatares de la existencia, de la incomprensión y hasta de la envidia, por ser quien era en esas altitudes conquistadas a fuerza de constancia en el andar.
Feijóo, allá en 1975, lo «descubrió» hacia la plenitud artística y la universalidad, entre las polvorientas calles de la céntrica localidad cubana —sitio en el cual confluye una mítica ceiba que marca idéntica distancia entre el este y el oeste de la Isla—, y le regaló a aquel muchacho los primeros pinceles, temperas, óleos, cartulinas y consejos sabios, muy sabios, para que pintara sin que importara a los demás, «despojado de influencias perniciosas de otros», decía.

Una década

Una década atrás, próximo a residir en su casa-taller, instalación de exposición y promoción artística en Guaracabulla.

SIGNOS SOBRE LA MARCHA

Así, se convirtió en el benjamín del movimiento plástico de Las Villas, del denominado Grupo Signos, hurgador, según el criterio feijoseano, de «la naturaleza cubana, sus mitos y sus regocijos; del goce creador criollo y su abundancia ornamental, formativa, esencial»; como aquel que expresa la belleza en atributo a lo auténtico, a lo humilde o de alejamiento hacia lo fingido o poco auténtico.

Fue el único de ese movimiento que, desde el instante de abrir los ojos hasta apagarlos, permaneció incólume —pero jamás tullido— en el natal Guaracabulla; de ahí el murmullo perpetuo por lo fantástico desde sus primeras piezas y la plenitud de la perfección estilística conseguida dentro de las conceptualizaciones de la pintura popular; sea el encontronazo con el art brut, el surrealismo o el primitivismo espontáneo.
En esas «guardarrayas», el pintor villaclareño subyugó la espiritualidad, ensanchó su lirismo campesino, hizo versos, animó guateques,  halló los cauces de la flora y la fauna —por extensión rural, cubana— y penetró en el universo de la fertilidad, los misterios de los alados, el colorido despampanante de las florestas, los diabólicos seres que anidan en estancias asombrosas y cotidianas y el recreo de la muerte, y también la pleitesía inagotable por la vida.
Son algunos de los misterios del soberano pintor popular de Guaracabulla; un creador que con su arte ofreció un sentido misionero por contribuir en los impulsos espirituales de mejoramiento humano; dicha que recogió en técnicas y materiales que van desde el empleo del óleo, el acrílico, la tempera o la tinta, hasta la cartulina, el lienzo, la tela o sencillas hojas de papel virgen; a veces obsequios, como las que entregaron Feijóo, Aida Ida Morales u otros artistas, y algunas adquiridas después con el humilde peculio familiar o sacadas de cuantías monetarias conseguidas por su insobornable intelecto.

Felicidad

Felicidad (1997), pieza en la cual escribió: «El se siente muy feliz / aunque ustedes no lo crean / y digan que cosa fea / El esta asiendo aquí / El se siente tan feliz / en este bello paisaje / amirando el paraje / disfruta este lugar / y el no lo ba a cambiar / por otro aunque sea mejor/ pues en este encuentra / El sabor de una puerca genial» (sic).

¡NO IGNORES!

Una parte de la antropología rural, principalmente de Placetas, subyace en la magia espontánea que legó a la posteridad; divino aquel que conserve algunos cuadros obsequiados por el artista. Tengo parte de sus regalos, y pertenecen a momentos en que lo entrevisté para Vanguardia, publicación que no distinguió espacios ni páginas para reconocer al versátil y talentoso hombre. Por fortuna, protejo tres con beneplácito: Oruga silvestre (tempera/cartulina), Felicidad No 41 (acrílico/tela) y Pariendo No 650 (acrílico/tela), rarezas en el colorido de las flores y los animales; del «placentero» acto fisiológico del hombre o del desgarramiento fértil y misterioso que brota con la fertilidad femenina.

Contó muchas veces, en aquellos diálogos interminables que sostuvimos décadas atrás, cómo al iniciarse en los consejos y adoctrinamientos de Feijóo se regocijó de la pintura con crayolas, del negro deslumbrar con el carbón vegetal que procesaban los campesinos de la zona, y en simples cartulinas u hojas de papel escolar ubicó en el espacio los más inconfundibles animales de la fauna silvestre; todo lo guardaba con absoluto celo; incluso, los amplios reconocimientos recibidos en exposiciones y certámenes nacionales o extranjeros que atestiguaban la policromía polisémica surgida a partir de la espontaneidad nativa de los humanos.

Su discapacidad física al caminar, también evidente en el hablar pausado a causa de dificultades respiratorias, no melló la originalidad; justipreció la carencia de símbolos de frivolidad en el trato familiar y en la recreación del ambiente campesino, por eso rastreó en los mitos, las supersticiones y la fantasía de los velorios —actos maniqueos de sufrimiento e intercambio amistoso—, y recreó con peculiaridad los comadreos inusuales, captados en la mirada a las esencias del rostro de perfil.

Estudio

Estudios fantasmagóricos, casi delirantes en surrealismo; detalle de la concepción particular sobre la fertilidad.

INUSUALES VIRTUDES

Osés Díaz perteneció a una legión sin precedentes, émulo en el trato y en el arte de Alberto Anido Pacheco y del nada irreverente Noel Guzmán Bofill Rojas; todos, representantes de la pintura popular cubana contemporánea. Cada uno, lógico, con su peculiar aforo en afirmar el color, los tópicos, el estilo y las particularidades de una estética espontánea.

En sus cuadros subyace una característica peculiar en parte de la obra artística posterior a los años de la década de los 80: la descripción escrita, en décima muy propia, del sentido pictórico de todo lo que plasmó; no importa que la caligrafía y ortografía fueran pésimas, ya que lo trascendente y valedero se emparienta con el firmamento telúrico del alma popular.

Con la pérdida irreparable de Pedro Osés Díaz, la plástica se sumerge en luto, principalmente aquella referida a la vertiente popular, y también la promoción cultural en Guaracabulla —territorio de su notoriedad— siente un lastre con la despedida del escritor, del animador de guateques y canturías; del músico ingenuo, y del artista versátil de siempre; ese a quien muchos sin equivocaciones de ningún tipo denominaron Pintor del Pueblo, así en gracia divina.
En la Exposición Art Inventif a Cuba, de Lausana, Suiza, —colección de 38 piezas que Feijóo llevó en 1986 a esa ciudad europea—, Osés Díaz encontró una inmensa realización artística, y desde entonces el entusiasmo por pintar no se apagó; como Jacques Moratain, hizo un «Totum bene vivere» (Vivirlo todo bien) en defensa de derroteros que convergieron en torno a la ruralidad percibida por el sentido de palabras y líneas.

OSÉS, EL MISIONERO

Múltiples fueron los galardones que consiguió, desde la más absoluta naturalidad del que nada pide y exige, mientras se aferra a la tierra, el aire y a la gente desprovista de cotilleos; por eso jamás abandonó el terruño, y aunque Europa e Hispanoamérica lo conocieron sin que asomara el rostro del artista, en cada catálogo o juicio de otros, surgió la pleitesía del guajiro villaclareño escondido en esa ceiba centenaria —centro de calenturas y mitologías campestres o urbanas—, territorio en el cual comulgó con sencillez disparatada de asombroso misionero.

Cancelan sello postal en recordación de Marta Abreu

verbiclara 16/07/2009 @ 13:43


Sello y cuño

Una cancelación rememorativa del Museo Postal Cubano aconteció el martes 14 en la tarde en Santa Clara, dedicada al centenario del fallecimiento de Marta Abreu de Estévez, la Benefactora, en el aniversario 320 de la fundación de esa urbe.
El suceso, por primera vez en el territorio, resulta enriquecedor para la historia filatélica y postal del país e igualmente puede integrar el entorno de la institución en futuras exposiciones, declaró a la Agencia de Información Nacional Odalys Díaz Iglesias, directora del Museo Postal cubano.
En esta oportunidad se empleó el sello representativo de los 100 años de la Guerra de Independencia, diseñado por Román Company y puesto en circulación por la Empresa de Correos de Cuba el 24 de febrero de 1995, con un valor de 15 centavos.
El diseño —de Pedro Másdel cachet del sobre muestra la imagen del teatro La Caridad, y el del cuño cancelador, la figura de Marta Abreu.

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Guillermito García, nuestro ajedrecista, en la Sala de Figuras Ilustres

verbiclara 15/07/2009 @ 14:31

Con cuánta satisfacción supe la noticia de que un retrato de Guillermito García sería develado en la Sala de Figuras Ilustres, de nuestra Casa de la Ciudad. Fuimos compañeros en el preuniversitario Osvaldo Herrera, y de él tengo muy buenos recuerdos; sencillo, solidario, camarada, noble. El óleo es obra del pintor Amílkar Chacón.

GM Guillermito García. Foto Luis Felipe Mendilahaxon Valdés

Gran Maestro Guillermito García.
Foto: Luis Felipe Mendilahaxon Valdés

También en esa sala contará a partir de ahora con la tarja en bronce del escultor Amaury Mederos dedicada a José Surí, primer poeta villaclareño, y además, cirujano y boticario de esta ciudad.
Otras muestras enriquecen la instalación citadina: dibujo de Ramón Ramírez —carbón sobre cartulina— de una de sus catedrales surrealistas; una butaca de madera tallada en bajorrelieve donde destaca una palma real, símbolo de cubana; y nuestro colega Pedro Méndez y su hijo Janler, agregaron 25 figuras emblemáticas de Santa Clara a su exposición habitual de A-tendiendo personalidades. En las tendederas podrán apreciar al pelotero Ariel Pestano, a Julio, el vendedor de raspaduras que nos llama la atención con su tradicional pregón de ¡Qué traigo aquí!; a mis vecinos y periodistas Minoska cadalso y Alexander Jiménez, entre otros no menos emblemáticos.
Son parte de las tantas acciones que se realizan en este aniversario 320 de la Gloriosa Santa Clara.

Fuente: CMHW