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Categoría: Narrativa

La historia comienza así…

verbiclara 17/11/2009 @ 14:50

Por Alicia Jrapko

Había una vez un pajarito que se hizo amigo de un preso. Ambos estaban encarcelados en Estados Unidos, ambos compartían injusta prisión por defender a Cuba de acciones terroristas…

Gerardo y Cardenal. Imagen tomada por el fotógrafo de la prisión, el 30 de julio de 2009.

Gerardo y Cardenal. Imagen tomada
por el fotógrafo de la prisión,
el 30 de julio de 2009.

La historia comienza así. El 4 de junio de 2009, el mismo día de su cumpleaños, Gerardo Hernández tuvo noticias de aquella criatura. Se enteró por un preso de apellido Lira, que trabaja en la fábrica que está dentro de la prisión. Lira y un guardia limpiaban los techos con una potente manguera y sin querer o sin saber, destruyeron un nido que protegía a tres pichones. Dos de ellos murieron tras el golpe, pero uno quedó vivo. Eran tan pequeños que ni plumas tenían. Posiblemente estaban recién salidos del cascarón.
El guardia se conmovió y sintiéndose responsable, le permitió a Lira que se lo llevara escondido al interior de la prisión e intentara salvarlo. El preso llegó con el pajarito en la palma de su mano y sin saber qué hacer con él, comenzó a preguntar a otros presos. Alguien sugirió: “Preguntémosle a Cuba [como llaman a Gerardo los otros presos], que a él le gustan los animales y seguro sabe de eso”. Así fue que llamaron a Gerardo y él vino a la celda donde tenían al animalito.
La primera reacción de Gerardo fue silbar, imitando lo que él suponía hiciera la madre del pichón. Movió los dedos de las manos, como si fueran pequeñas alas. Milagrosamente, el pajarito abrió su pico. Gerardo comenzó a darle migas de pan y luego, introdujo sus dedos en el agua y dejó correr las gotas cayeran suavemente en el pico del pajarito.
Gerardo no quiso llevárselo a su celda, pero todos los días pasaba para alimentarlo. El problema era que al principio el pequeño no quería comer con nadie, salvo con Gerardo. Un día se le ocurrió ofrecerle al pajarito unas hilachas de pescado y después el bribón ignoraba las migas del pan. Comenzaron a crecer sus plumas y Gerardo le enseñó entonces a comer solo. Le ponía los trocitos de alimento en la palma de su mano y el pajarito venía con toda confianza.

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Prólogo de Cuento absurdo a la luz de la luna, de Harmonie Botella

verbiclara 16/11/2009 @ 14:59

Este prólogo lo dejó ANUESCA (Asociación de Nuevos Escritores de El Campello) en el post: Encuentro homenaje a Miguel Hernández, hombre y poeta, por Harmonie Botella. 

Cuento absurdo a la luz de la luna

Harmonie Botella vuelve a la carga con su último libro de relatos en su lucha por despertar la sociedad del letargo materialista en que nos despeñamos el siglo pasado, y en el que continuamos más o menos hundidos. Para la autora —a la que el apelativo novel le viene ya pequeño—, éste es su sexto libro. Uno de los más redondos y polifónicos; tanto en prosa como en temática.
Con Cuento absurdo a la luz de la luna, la autora crea un espacio narrativo de confesiones a media voz en el que —bien en primera persona, bien en tercera— la vida de los personajes discurre nítidamente a la luz del astro nocturno. Son cuentos que son vidas y vidas que parecen cuentos por su absurda realidad. Nuestra vida se ha vuelto lunática, deforme. Y así sus personajes son presa del fado, de su propio destino, construido sobre decisiones forzadas, en las que el libre albedrío es un lujo al que pocos pueden aspirar. A menudo, a través de la vida, nos volvemos autómatas. Nos alienamos al sistema y a la imagen lunática de nosotros mismos. Y la propuesta de la escritora es mostrarnos esta elección. Denunciar la sociedad y hacernos más conscientes de nuestra capacidad para elegir a pesar de los condicionamientos sociales.
El mosaico de personajes dibujado en este libro de 23 relatos es el retrato de la fauna humana que sobrevive en los vericuetos de nuestra sociedad. Personajes apedazados, reconstruidos, supervivientes o tótemes caídos en su propio vórtice.

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Cuentos infantiles ecológicos de Gustavo Cardoso Subieta

verbiclara 06/11/2009 @ 20:43

Con gran alegría constaté que los libros infantiles que estaba editando mi amigo boliviano Gustavo Cardoso Subieta ya vieron la luz: ¡Felicidades, amigo mío!

Bajo los títulos de Nadiño, el picaflor llorón y Estrellitas del Sur, en los próximos días se presentarán dos cuentos cortos ecológicos destinados a niños y escritos por Gustavo Cardoso Subieta, e impulsados por Observancia – Media.

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Ambos trabajos se desarrollan en el bosque, posibilitando narrar y mostrar la variedad de biodiversidad que existe en esos magníficos sitios, y que al margen de su descripción se acompaña con fotografías originales en distintos lugares como Riberalta, Tarija, Cochabamba, Warnes, Guanay, Cobija, Santa Cruz, Coroico, Guayaramerín, el Chapare, y el Zoológico de Buenos Aires, y obviamente acomodadas para que los niños puedan apreciarlas e incluso descubrirlas en medio de ramas y hojas.
Nadiño, el picaflor llorón relata la inocencia de los animales, y el pesar de éstos cuando uno de sus miembros se quiebra su “piquito” y extorsiona a toda la comunidad; en cambio Estrellitas del Sur, muestra la difícil situación de un animal en un circo que decide huir hacia el bosque, siendo amparado por todos los animales nativos, y que consiguen que una gata siamesa les traduzca la lengua  rinoceronte.
Estos cuentos serán presentados los primeros días de noviembre, siendo un aporte a la educación ambiental que todos, necesitamos, y que mejor comenzar por nuestros niños.

Fuente. Observancia

Me han regalado unas crónicas visueñas

verbiclara 04/11/2009 @ 19:08

He recibido un gran regalo: Los Alcores. Crónicas visueñas, de Leopoldo de Trazegnies Granda. Muchas gracias, amigo mío, cómo lo he disfrutado.

 Portada y dedicatoria de Los Alcores

No sé por qué en una de esas crónicas dice que es un poeta frustrado; quien es capaz de hacernos soñar con esta prosa fascinante, ya es poeta. Como apuntaba nuestro José Martí: “A veces una poesía es la esencia de toda una vida, destilada en un momento de emoción, sobre el lenguaje que la recibe como una hoja de lluvia”.
Nos conocimos gracias a VerbiClara, porque gentilmente me aclaró sobre un dato que publiqué acerca de Kuei Shi, y después de agradecerle el gesto, me hizo llegar el libro: Cinco poetas antiguos desconocidos.

Leopoldo, este sevillano de origen peruano, tiene varios libros de relatos publicados, por ejemplo: Conjeturas y otras cojudeces (1996), La lámpara de un cretino (2000), La carcajada del Diablo (2001), Bulevar Proust (2002), Pasajeros de otros barcos (2004), La tentación del silencio (2006).
Buenas reflexiones he encontrado en estas crónicas:

“Estaríamos dispuestos a hacer lo imposible, a atravesar el planeta a nado si es necesario, para salvar de la muerte a una persona querida”. (La niña que llegó de la Nada)

“Tal vez no merezca la pena ocuparse el pasado aunque vivamos atados a él, tal vez sea mejor olvidarse de todo”. (Carmona)

“La soledad en el tiempo es menos soportable que la soledad en el espacio, por eso nos da vértigo mirar fotos antiguas o repasar nuestras vivencias”. (Carmona)

“La civilización no es otra cosa que el intento de domesticar la naturaleza dentro de nuestras casas”. (Fuego, Agua y Aire)

“Si la cultura sólo fuera la académica sería muy aburrida, felizmente la cultura auténtica la transmiten los individuos, está en la calle, como la poesía, en manuscritos, en el campo o en la librería Carmichael Alonso”. (La poesía en la calle)

“El amor puede darle sentido a la vida, pero también puede ser un traidor sarcástico”. (Bonsor: Amante)

“Hay gente que prefiere la Velocidad de Pegaso al Idealismo de Ícaro”. (Caballos de Dos Hermanas)

“El siglo XX nos ha convertido a todos en gente, en bulla, en tiempo siempre a punto de agotarse”. (Caballos de Dos Hermanas)

“La intensa galopada que seguirá a la partida posee la belleza del arte efímero, de los versos escritos en las servilletas de los bares, de las miradas fugaces de amores instantáneos”. (Caballos de Dos Hermanas)

“Comer solo es como reflexionar con el estómago, es una tarea que puede llegar a ser muy triste”. (Muerte de un poeta)

“Lo último siempre tiene un regusto a muerte. La última vez que visitamos el lugar donde nacimos sucumbimos a una pequeña muerte; la última noche que dormimos en una casa la abandonamos llena de ilusiones perdidas”. (El penúltimo duelo)

“Los cometas aparecen como los recuerdos: permanecen en el aire un tiempo indeterminado, perturbando nuestro inestable equilibrio, para después perderse en el horizonte como si nunca hubieran existido. Pero al cabo de los años vuelven”. (El cometa)

“La felicidad es algo que se pierde pronto”. (El sueño de James Dean)

“Creo que los verdaderos fantasmas que habitan las bibliotecas son los recuerdos, las historias y las leyendas de los que intentan comprender sus angustias, sus decepciones, o la enigmática bifurcación de sus destinos… los que pretenden escapar de la soledad leyendo, aún a sabiendas de que leer es un esfuerzo inútil”. (El sueño de James Dean)

“De los diversos humores que recorren nuestro cuerpo, el del misterio es el más exquisito. No hay mayor placer que dejarnos seducir por la lucidez, por la armonía, por la sensibilidad… ocultas”. (El sueño de James Dean)

“Tendríamos que colocar a la Poesía en la frontera del sujeto mismo, como el amor que teniendo una sustancia única no puede ser un sentimiento común a dos personas porque la Física nos enseña que el mismo objeto no puede ocupar dos espacios diferentes simultáneamente, sino que más bien sería el elemento que los une: la poesía y el amor serían las sinapsis del deseo del otro. Este pensamiento aparentemente erótico es místico y por tanto enigmático.
“Sin embargo un poema puede leerse muchas veces y no permanecerá igual ni siquiera para su autor, de la misma manera que uno es distinto en cada espejo que se mire y el mismo amor variará dependiendo de nuestro estado de ánimo. Con lo cual nos habríamos topado con la heterogeneidad de la esencia: todo ser u objeto es múltiple en sí mismo”. (Divagando con Machado sobre Google)

De "El alquimista", de Paulo Coelho

verbiclara 16/10/2009 @ 15:49

Estos fragmentos y frases del libro El alquimista, de Paulo Coelho, los encontré tan interesantes, que cuando lo leí los copié. Los pongo a disposición de mis lectores, y si no lo han leído, se lo recomiendo, es una joya. 

El alquimista

Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que torna la vida interesante.

Cuando quieres alguna cosa todo el Universo conspira para que realices tu deseo.

La hora más oscura es la que viene antes del nacimiento del sol.

Morir de sed cuando las palmeras ya aparecen en el horizonte.

Pocas veces el dinero sirve para retrasar la muerte.

-¿Cuál es la mayor mentira del mundo?- indagó, sorprendido, el muchacho.
-Es ésta: en un determinado momento de nuestra existencia, perdemos el control de nuestras vidas, y éstas pasan a ser gobernadas por el destino. Ésta es la mayor mentira del mundo.

Acuérdate de saber siempre lo que quieres.

No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.

Toda bendición no aceptada se convierte en maldición.

Nunca desistas de tus sueños.

Tengo sólo el presente, y eso es lo único que me interesa. Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz.

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Issa Nobunaga, nueva novela de Carlos Almira Picazo, saldrá a la luz este mes

verbiclara 01/10/2009 @ 21:28

Issa Nobunaga

En el Japón de las costumbres, de los señores feudales, de los shogun, y de
los señores de la guerra. Un clan, Nobunaga, marcará la diferencia, y en su propia casa dos hermanos muy distintos entre sí, uno con ideales de un nuevo mundo y el otro aferrándose a la tierra, a la naturaleza y la tradición de los haiku.
Una novela que relata el cambio drástico del desarrollo de la nueva era moderna en Japón. Un fino cuchillo que separa de raíz los viejos tiempos de lo que tiene que llegar.

Sobre la novela:

Japón: termina el siglo XVI; el país se deshace en guerras interminables entre los poderosos señores feudales; el poder del Emperador ha decaído hasta volverse meramente simbólico; los daimios provinciales ya no obedecen a ningún gobierno ni a la Corte Imperial; los primeros viajeros portugueses introducen el país entre sus mercancías, las armas de fuego y el cristianismo.
Uno de estos daimios, el señor Nobunaga, tiene dos hijos: Issa y Oda. Issa Nobunaga, el primogénito, carece de ambiciones y de aptitudes para heredar el señorío, enzarzado en guerras con sus vecinos, y se inclina por la poesía y la vida vagabunda; por el contrario su hermano, Oda Nobunaga, posee un excepcional talento político y militar, pero su nobleza le impide conspirar contra Issa para suplantarlo ante su padre; no tendrá que hacerlo porque, antes de la muerte de éste último, Issa Nobunaga desaparece dejándole toda la herencia.
Desde ese momento toda la actividad de Oda Nobunaga se dirige a encontrar a su hermano perdido, y a someter a los feudos, vecinos y lejanos, y unificar el país bajo la autoridad del Emperador (que vive en una cabaña en los arrabales de Kioto). Para ello no dudará en aprovechar las armas de fuego y las técnicas militares introducidas por los portugueses. Sin saberlo, irá poniendo uno a uno, los peldaños de su trágico final.

Sobre el autor:

Carlos Almira Picazo nació en 1965 en Castellón (España). Se doctoró en
Historia por la Universidad de Granada. Y se dedicó sobre todo a vivir de sus clases y a escribir: ensayos, novelas, cuentos y poesía.
Hasta la fecha ha publicado: en papel, un ensayo sobre la dictadura del general
Franco (editorial Comares, Granada, 1997) y una novela heterodoxa sobre la vida y muerte Jesús de Nazaret (editorial Entrelíneas, Madrid, 2005); y en Internet, una novela, titulada Todo es Noche, sobre el posible futuro de un país de América latina, imaginario (revista Prometheus mdq, nº 22, abril del 2007). En la actualidad, trabaja en una colección de cuentos, que viene publicando en revistas de América y Europa, de temática diversa.
Ganador también de muchos premios, el más reciente, el primer premio en el Certamen de Novela Corta Katharsis por una obra titulada El jardín de los Bethencourt.

Título: Issa Nobunaga
Autor: Carlos Almira
Género: Historia japonesa
Tamaño: 21 x 14 cm
Páginas: 256
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Book nowe nº 02
Zonas de interés: Japón, Historia universal, batallas épicas, costumbres japonesas.
EAN: 978-84-937199-2-0
PVP: 15,95 €

www.nowevolution.net

Gran exponente de la literatura canaria nos abandona hoy: Rafael Arozarena

verbiclara 30/09/2009 @ 17:35

Hoy el mundo literario se viste de luto por la pérdida de Rafael Arozarena, quien supo llevar a la par la creación narrativa y la poesía. Acreedor al Premio Canarias de Literatura, supo poner en alto las letras de las islas:

rafael_arozarena_escritor_2009Ha muerto uno de los grandes de la literatura canaria, Rafael Arozarena

Con él, tradición, mito y renovación literaria se dieron la mano como signos de la narrativa de este canario universal, encumbrado para siempre con su obra Mararía

SB-Noticias.- Rafael Arozarena, premio Canarias de Literatura, nació en Santa Cruz de Tenerife el 4 de abril de 1923. Después de sus primeros años escolares inicia los estudios de Bachillerato en 1935. Tiene como profesor de literatura al poeta y quien fuera uno de los redactores de Gaceta de Arte, Agustín Espinosa. En el año 1947 se traslada a Lanzarote y en 1950 fija su residencia en Santa Cruz de Tenerife. Su cuerpo se encuentra en la sala número 6 del cementerio de Santa Lastenia y será enterrado este jueves a partir de las 10:30 horas.
En los años de la posguerra, Canarias muestra y padece una deprimente situación sociocultural que se prolongará por la década de los cincuenta. Los escritores se hallan sometidos a las penosas circunstancias del momento hasta el punto de que algunos críticos los han reunido bajo las elocuentes expresiones de Generación del bache o Generación escachada. Rafael Arozarena queda incluido en ese conjunto, y conforma, además, junto a Isaac de Vega, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón, el grupo fetasiano. La revista Mensaje publica las primeras muestras poéticas de Rafael Arozarena. Algunos de esos poemas serán incluidos en el libro Romancero Canario (1946). Con la breve colección de romances A la sombra de los cuervos, recurre en 1947 al modelo anterior. Será Alto crecen los cardos (1956) el libro que apunte una personal concepción poética; la prosigue con Aprisa cantan los gallos (1964). Estas dos últimas publicaciones se definen por un comedido tono existencial y corresponden a un estilo poético que contrasta con los poemarios que se publicarán a partir de la década de los setenta.

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Dan a conocer Premios de la Crítica Literaria

verbiclara 09/09/2009 @ 14:38

Premios 

Por Sonia Sánchez
sonia.sh@granma.cip.cu 

Los Premios de la Crítica correspondientes a las publicaciones del año pasado fueron decididos en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz a favor de la novela Desde los blancos manicomios, de Margarita Mateo (Editorial Letras Cubanas); la pieza teatral Liz, de Reinaldo Montero (Ediciones Alarcos); el poemario Los frutos ácidos, de Laura Ruiz (Ediciones Matanzas); los volúmenes de literatura infantil Peligrosos prados verdes con vaquitas blanquinegras, de Rubén Rodríguez y Cuentos del buen y mal amor, de Nelson Simón (Editorial Gente Nueva); el ensayo El más humano de los autores, de Reynaldo González: el poemario Cuando ya el paisaje es otro, de Basilia Papastamatiú; la novela El puente de coral, de Hugo Luis Sánchez y el cuaderno de poemas Las derrotas, de Alberto Rodríguez Tosca (Ediciones Unión).
El Jurado de esta edición, designado a partir de las propuestas del Comité Gestor del Premio, estuvo presidido por Luisa Campuzano e integrado por Arturo Arango, Leyla Leyva, Marilyn Bobes, Magaly Sánchez Ochoa, José Miguel Sardiñas, Alejandro Álvarez Bernal, Yanelis Velazco y Jaime Gómez Triana. Fueron valorados los 169 títulos que nominaron sus editores entre los textos correspondientes al 2008.

Fuente: Granma

Lux Aeternum. Horacio Ricardo Silva

verbiclara 04/09/2009 @ 23:25

Mi amigo argentino Horacio Ricardo Silva me envió este cuento que disfruté muchísimo, por lo que quiero también que mis lectores tengan esa misma oportunidad. Una historia cargada de fantasía y amor por los animales que no podía desdeñar porque los adoro. ¡Gracias, Horacio!

Dhalia con chicos en el lomo. Foto enviada por el autor

Dhalia con chicos en el lomo, 1942.
Foto tomada de una publicación y enviada por Horacio.

Lux Aeternum (1)

A Meca, que vive en el Río de la Plata y en mí.
A Haroldo Conti, cuyos relatos acompañaron mi adolescencia.

La división de Mastozoología, ubicada en el primer piso del Museo Argentino de Ciencias Naturales en Parque Centenario, era un lugar frío e inhóspito, donde rara vez llegaban los visitantes.
Entre los restos sombríos y polvorientos se destacaba la figura de un elefante embalsamado, cuyos ojos vidriosos —igual que la Gioconda—  provocaban el efecto de seguirlo a uno con la mirada por todo el recinto. Un cartel indicaba su procedencia: “Familia: Elephantidae. Orden: Proboscidea. Elefante de la India. Elepheas maximus. Distribución: Asia meridional y oriental, Cochinchina, Siam e isla de Ceilán. Pertenecen estos restos al elefante ‘Dhalia’ que durante muchos años vivió en cautiverio en el Jardín Zoológico de Buenos Aires”.
Camilo, un pibe de trece años, era uno de los pocos que se llegaban hasta allí. Dejaba la fascinación por los dinosaurios a los chicos de la primaria, que se divertían comparando a la maestra con el homo neandhertalis, o pegando chicles en las vértebras del Tyrannosaurus Rex.
De tanto ir al museo, Camilo se había hecho dos amigos: Sergio, el bibliotecario, y Haroldo, un empleado de maestranza que había sido durante muchos años guardián del Zoológico Municipal.
Solía visitar al viejo en su covacha, una oficinita mugrienta donde guardaba sus utensilios de limpieza y contaba viejas historias del Zoo, mientras cebaba mate.
Contaba, por ejemplo, cuando el rinoceronte Archibaldo arremetió contra las rejas hasta romperse el cuerno, atormentado por su reciente viudez; o cómo el cuidador Antonio logró que la mona Bobby —que se había escapado para mirar una carrera de ciclismo que se corría en la avenida Sarmiento— regresara a su jaula, simulando que la defendía de otro guardián que aparentaba atacarla.
O recordaba al director Clemente Onelli, que una vez consiguió a una mujer con el coraje suficiente para amamantar a un monito huérfano, y otra vez se trajo caminando desde el puerto a la recién llegada jirafa Mimí, que no cabía dentro de ningún vehículo.
Pero el relato que más le gustaba oír era el de aquel muchachito que se hizo amigo de la mangosta canina; y que un día, harto quizá de verla encerrada en una jaula triste, roñosa y solitaria, la liberó para fugarse juntos a un lugar donde no hubiera barrotes, guardianes ni amargura. Aunque todo eso terminó mal —la policía los atrapó y encerró a ambos—, estas historias le encantaban a Camilo, que no decía nada cuando el viejo Haroldo las repetía, olvidando que las había contado decenas de veces.

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Luces y sombras de otro tiempo, regalo de Luis Alfaro

verbiclara 25/08/2009 @ 22:31

Luis Alfaro Vega* me ha enviado un libro que me ha cautivado sobremanera, se llama Luces y sombras de otro tiempo, en el cual, como él mismo dice en su presentación, recrea "vivencias desde los parajes rurales, donde aún es posible encontrar vestigios de la esencia que os modeló como costarricenses, pero que, por una apócrifa modernidad, y sobre todo por desmemoria, se va perdiendo". Amor a la familia, a los animales, a la tierra, al campo costarricense; sabiduría popular, supersticiones, dolor, sueños, muerte, adversidades, miedo, incertidumbre, inocencia, tensión, necesidades, recuerdos, fidelidad, soledad. Cuentos llenos de poesía, en los que se puede palpar el agua, sentir el viento, oír el canto de las aves y trotar de los caballos, el ladrido de los perros, oler la fragancia de las flores, cuentos que atrapan al lector. Gracias, Luis, por este gesto tan bonito, y te deseo muchas felicidades por compartir conmigo este regreso a las raíces.

Dedicatoria y Libro

Las horas se alargan cuando uno está en silencio. Son parsimoniosos hilos de tiempo que caen y caen sin cesar, como el agua de los ríos que baja y baja y no tiene fin. Agua que es distinta a cada momento sobre el mismo río, acompasada bajando, igual que el tiempo. (“La vela”)

La luna se alzó silenciosa alrededor de la casa. Desde la cama puedo verla en su lento vuelo hacia el centro del cielo. En su enorme cara amarilla se adivinan cráteres, ríos, montañas, almas soñando que otras sueñan. “En todas las esferas que cuelgan en el universo hay vida”. Elucubré, al tiempo que imaginaba las disímiles formas de tales seres. […] La madrugada fue larga. Pocas veces la luna avanza tan lentamente en su recorrido hacia el vacío que se abre detrás de la montaña. Como jugando a las escondidas, sin prisa se ocultaba y aparecía detrás de los tronco de ciprés del patio. Poco antes del amanecer, la noche se tornó más oscura, instante en que la luna completó su atajo y se hundió en el precipicio, muda detrás de los altos cerros. Ya no se veía nada, únicamente se escuchaban los gritos de los pájaros nocturnos, que permanecen despiertos ahuyentando con sus graznidos los obstinados fantasmas que en la noche acosan. (“La visita nocturna”)

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