Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis


Categoría: Che Guevara

El Memorial

verbiclara 21/05/2008 @ 16:03

De Enrique Núñez Rodríguez

Aunque la libertad de creación
merece todo mi respeto
quisiera sugerirle al escultor amigo
teniendo en cuenta que ha de ser mi Monumento
que diseñe un lugar para el combate
por la causa del pueblo,
una trinchera, más bien un campamento,
un sitio de batalla
donde no habrá reposo
ni en paz descanse
para el Guerrillero.
Nichos en el MemorialAdvierto, desde ahora,
que de tener a mi mano un fusil
y que ha de estar despierto
para espantar plegarias
y lágrimas, y ruegos,
promesas y amuletos,
milagros y oraciones,
porque no soy un santo
ni estoy muerto.
Llévenme resultados
surcos de fuego,
cañas cortadas,
fábricas que se abren,
aulas colmadas,
trabajos voluntarios,
semillas que germinan
sonrisas y alboradas,
poemas y canciones
y patrias liberadas.
Al enemigo, ¡Ni un tantito así!
¿Correcto?
Al enemigo sólo el hierro y la bala
está bien, Santa Clara,
¡De acuerdo!
Es un buen sitio
para echar a andar de nuevo,
mis guerrilleros huesos.

Memorial Enrique Núñez Rodríguez Guerrillero Santa Clara

La Plaza del Che en Santa Clara

verbiclara 21/05/2008 @ 15:36

Plaza del CheSanta Clara, la villa de Marta Abreu, la Benefactora, también se ha ganado el honor de ser la ciudad del Che, por cuanto acoge los restos mortales del Comandante Ernesto Guevara de la Serna, así como sus compañeros del Destacamento de Refuerzo. 

Pero desde mucho antes los santaclareños sentíamos que la urbe le pertenecía, su esencia la invadía, porque él fue el artífice del triunfo de la Batalla de Santa Clara, en diciembre de 1958.  

Seguir leyendo el resto »

Mañana el guerrillero

verbiclara 16/05/2008 @ 15:27

Ernesto Che Guevara 

Caminamos algo así como una hora efectiva,
que para mí fueron dos por el cansancio de la yegüita;
en una de ésas,
le metí un cuchillazo en el cuello abriéndole una herida (…)
yo soy una piltrafa humana y el episodio de la yegüita prueba
que en algunos momentos he llegado a perder el control.

                                 

(Diario del Che)

Quien pudo abrir así tu cuello ni le temió al cielo de tus cascos,
ni a la profunda noche de tus ojos,
ni a la frustrada primavera de tu vientre.
Temió por la dispersión de sus instintos,
por la desesperación brutal del gesto,
que hizo brotar la fina sangre de tu inocencia 
altiva.
   
Sostenedora del jinete, eras la fuerza,
eras la pureza en cuatro patas radiantes y 
sencillas.  
eras el verbo,
eras la hermana menor de Rocinante
galopando interminable por los ásperos       
c
aminos de la historia.
El que cabalga entrega parte de su sueño a la        
cabalgadura.
Así, dulce yegua de la espesura andina,
quién conoció de tu alegría en el dolor de       
aquella hora,
      
cuando tu lomo fue por unos días el sitio
       
de la gracia,
      
el duro asiento del martirio,
      
el umbral para el conquistador de la esperanza.
      
Mañana el guerrillero dispensará tu gesto,
       
juzgará su descontrol severamente.
      
Pero ya
      
la pena de tu herida está en el inventario
      
de los quebrantos y las dichas del guerrero.
      
es también, a tu modo, pequeña guerrillera,
      
una mínima rosa de sangre por la vida.
 

Carlos Galindo Lena, de Últimos viajeros en la nave de Dios. Premio de la Crítica 1997.  

Restos que son raíces

verbiclara 14/05/2008 @ 22:28

Soneto dedicado al Comandante Ernesto Che Guevara por Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí). 14 de julio de 1997. Los restos mortales del Che y sus compañeros caídos en Bolivia descansan en el Memorial que se encuentra dentro del Conjunto Escultórico Monumentario que lleva su nombre y está enclavado en la ciudad de Santa Clara, provincia de Villa Clara, Cuba.

Che en la  Sierra Maestra

Tus restos no son restos Che Guevara:
son las raíces de una idea pura
que han de vitalizar en Santa Clara
la piedra que se honró con tu figura.

Tu nicho no será una sepultura,
sino más bien un magisterio, un ara,
porque tu sangre buena fue postura,
y rocío, y abono, y agua clara.

Hoy como ayer Fidel te necesita,
Dirigente que todo lo medita,
Comandante que reta y acomete,

Obrero bajo soles meridianos,
Y no dudo que al ver quieto un machete
Te retoñen –oh Che– las truncas manos.